El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos no será guardián de la decadencia de Occidente, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada este 14 de febrero de 2026.

La frase fue parte de un discurso en el que defendió que el llamado “declive” del bloque occidental no es inevitable y sostuvo que su país no asumirá un papel pasivo frente a los desafíos actuales.

Rubio señaló que, tras la Segunda Guerra Mundial, muchos consideraron que la era de dominio occidental había terminado, pero afirmó que los líderes de entonces rechazaron esa idea y optaron por reconstruir y fortalecer sus instituciones.

¿Qué hay detrás del discurso de Marco Rubio?

En su intervención, el funcionario repasó la expansión histórica de Occidente durante siglos y contrastó ese periodo con la situación posterior a 1945, cuando Europa quedó devastada y dividida.

Sostuvo que el declive no es un destino predeterminado y que Estados Unidos busca trabajar con sus aliados para evitarlo.

Fue en ese contexto que afirmó:

“No tenemos ningún interés en ser guardianes educados y ordenados de la decadencia controlada de Occidente”.

Llamado a aliados "más fuertes"

Rubio indicó que Washington quiere aliados capaces de defenderse y contribuir a la seguridad colectiva. Señaló que Estados Unidos no busca socios débiles y que la cooperación debe implicar mayor compromiso en materia de defensa y seguridad.

También afirmó que no se debe racionalizar un “statu quo roto”, sino asumir los cambios que consideren necesarios.

Relación entre Estados Unidos y Europa

Marco Rubio afirmó que Estados Unidos no pretende abandonar a Europa y que ambos lados del Atlántico “pertenecen juntos”. No obstante, insistió en que la cooperación debe basarse en mayor compromiso en materia de defensa y seguridad.

En su intervención, Rubio también afirmó:

“En un mundo perfecto todos estos problemas se resolverían con diplomáticos y resoluciones enérgicas, pero no vivimos en un mundo perfecto”.

El secretario de Estado utilizó esa frase para subrayar que, a su punto de vista, la política exterior debe basarse en una evaluación realista del entorno internacional.