El fenómeno de los llamados "Therian" —jóvenes que se identifican simbólicamente con animales— ha abierto un debate social, psicológico y hasta legal. Para el psicólogo Marco Antonio Domínguez, el tema no debe abordarse desde el juicio inmediato, sino desde la comprensión del contexto, la funcionalidad y la salud mental.
En entrevista, el especialista subraya que se trata de un fenómeno complejo que involucra identidad, pertenencia, familia y redes sociales.
Los "Therian" ¿Dónde termina la libertad y comienza el riesgo?
“Es un debate muy interesante saber en dónde empieza mi libertad como individuo de experimentar lo que yo quiera y cuándo empezaría a enfrentar un proceso de pérdida de mi salud mental”, señala el psicólogo.
Desde su perspectiva, experimentar es parte natural del desarrollo juvenil. La juventud, explica, siempre ha buscado romper reglas y explorar límites. Sin embargo, la línea se cruza cuando la persona pierde funcionalidad o contacto con la realidad.
Domínguez enfatiza que la salud mental no es opcional: es indispensable para que una persona pueda desarrollarse en su entorno social, académico y laboral.
Identidad, familia y pertenencia: son bases para los adolescentes
Uno de los puntos centrales es el papel de la familia. Según el especialista, cuando un joven comienza a manifestar conductas animalizadas y no existe estructura, límites ni comunicación en casa, pueden reforzarse comportamientos atípicos.
“Si la familia tiene una estructura sólida, es muy difícil que un joven participe de estas subculturas”, afirma.
El sentido de pertenencia también juega un rol determinante. Algunos jóvenes encuentran en el grupo Therian una identidad que no logran construir en su núcleo familiar. En esos casos, el subgrupo puede volverse más fuerte que la propia familia.
¿Ser "Therian" es una moda o trastorno clínico?
Desde el punto de vista clínico, el especialista aclara que no toda identificación simbólica constituye un trastorno. La diferencia radica en dos factores clave: adaptación y funcionalidad.
Si una persona continúa cumpliendo con lo esperado en su escuela, trabajo y familia, podría tratarse de una etapa de exploración. Pero si deja de alimentarse adecuadamente, descuida su higiene, pierde habilidades de comunicación o presenta problemas severos de control de impulsos, entonces podría requerir atención profesional.
“Para que exista un diagnóstico, la persona ya perdió contacto con la realidad”, explica. En esos casos, recomienda terapia familiar, ya que considera que estas manifestaciones no surgen de forma aislada, sino dentro de una dinámica del sistema familiar.
Redes sociales contribuyen a la expansión de la subcultura "Therian"
El psicólogo también señala que plataformas como TikTok e Instagram han facilitado la agrupación de jóvenes con intereses afines. Estas herramientas no son negativas por sí mismas, pero requieren supervisión y criterio. Cuando los jóvenes no encuentran modelos sólidos en casa, pueden buscar referentes alternativos en internet.
Además, advierte que ningún grupo social que se aísle completamente suele prosperar a largo plazo, especialmente en un mundo globalizado.
Derechos, límites y convivencia social de los "Therian"
Desde la perspectiva de derechos humanos, toda persona puede identificarse como desee. Sin embargo, Domínguez subraya que existen acuerdos sociales que deben respetarse.
Si una persona, argumentando su identificación animal, rompe normas básicas de convivencia "como hacer sus necesidades en las calles porque se identifica como un perro", enfrentará consecuencias legales. La libertad individual no está por encima del contrato social.
El mensaje a los jóvenes sobre los "Therian"
Lejos de estigmatizar, el especialista llama a la tolerancia y al diálogo. “Que experimenten, que se permitan ser lo que piensen que son, pero no dejen de lado lo que los va a identificar como personas funcionales”.
La clave, insiste, está en mantener habilidades sociales, académicas y emocionales que permitan un futuro productivo.
Como reflexión final, cita la canción “Yo quisiera ser civilizado como los animales” del cantante Roberto Carlos, para recordar que el debate es más profundo: muchos jóvenes buscan modelos distintos porque, en su experiencia, los adultos les han fallado.