Un sorprendente e inesperado momento fue protagonizado por los líderes de Japón y Corea del Sur, luego de la una cumbre bilateral clave; esto luego de que la primera ministra japonesa Sanae Takaichi y el presidente surcoreano Lee Jae Myung dejaron por un momento de lado la diplomacia y compartieron una sesión musical al ritmo del K-pop, demostrando que la cultura también puede ser un poderoso puente entre las naciones.

Las imágenes publicadas en la red social “X” y que llamaron la atención de millones en redes sociales, muestran a ambos mandatarios tocando la batería mientras interpretan canciones icónicas del pop surcoreano, en un ambiente relajado, además de poco habitual para encuentros de alto nivel.

¿Qué canciones de K-pop tocaron los líderes asiáticos?

Durante la sesión, Sanae Takaichi, quien en su juventud formó parte de una banda estudiantil de heavy metal, interpretó con energía dos temas muy conocidos: “Dynamite”, de la banda surcoreana BTS, un éxito global que ha roto récords internacionales; además de “Golden”, tema de la película animada estadounidense “KPop Demon Hunters”, ganadora del Globo de Oro.

Entre risas, el presidente Lee confesó que al inicio se sintió “un poco incómodo”, pero aseguró que conforme avanzaba la música, ambos lograron sincronizarse.

¿Qué acordaron Japón y Corea del Sur en la cumbre?

Más allá del video viral, la reunión entre los líderes asiáticos tuvo importantes implicaciones políticas. De acuerdo con la oficina presidencial surcoreana, ambos países acordaron fortalecer la cooperación en seguridad económica, además de coordinar posturas acerca de asuntos regionales y globales.

Takaichi subrayó que Japón y Corea del Sur “deben cooperar para garantizar la estabilidad regional”, mientras que Lee afirmó que la colaboración entre ambos aliados de Estados Unidos “es más importante que nunca”.

Este encuentro ocurre en medio de tensiones diplomáticas en Asia, incluida la disputa entre Japón y China por Taiwán y las heridas históricas derivadas de la ocupación japonesa de Corea entre 1910 y 1945, un tema que aún pesa en la relación bilateral. Pese a ello, Lee comparó a ambos países con “vecinos que comparten un patio delantero”, destacando la necesidad de mirar hacia el futuro.

El inesperado ritmo del K-pop parece haber marcado una nueva nota en la relación entre Tokio y Seúl; ¿puede la música convertirse en una herramienta real de diplomacia y reconciliación entre países históricamente enfrentados?

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