Lo que la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) intentó reportar inicialmente como un "incidente" o una caída accidental, resultó ser un grito desesperado de auxilio. Fátima, una joven estudiante de la licenciatura en Sociología, se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Villahermosa tras lanzarse desde uno de los edificios de la División de Ciencias Sociales y Humanidades.
Mientras la joven permanece en estado crítico, su padre ha alzado la voz para denunciar que esto no fue fortuito. Acusa que su hija vivía un infierno de acoso escolar dentro de la institución y que, cuando él intentó intervenir, se topó con una pared de burocracia y negligencia.
Padre intentó cambiarla de turno y la escuela no lo atendió
La indignación de la familia crece al revelar que las autoridades universitarias sabían lo que pasaba o, al menos, tuvieron la oportunidad de evitarlo. El padre de Fátima relató que acudió a la dirección para solicitar un cambio de turno y alejar a su hija de sus agresores, pero "ni siquiera lo atendieron".
La versión oficial de la universidad, que hablaba de una caída, se desmoronó rápidamente gracias a los testigos. Fueron los propios compañeros quienes, a través de redes sociales, desmintieron el comunicado institucional: Fátima no resbaló; tomó una decisión impulsada por la desesperación y la falta de apoyo emocional en un entorno que debía ser seguro.
El caso Jeremy y la epidemia de violencia escolar ante la omisión oficial
El caso de Fátima en Tabasco no es un hecho aislado, sino parte de una epidemia de violencia y negligencia que recorre las escuelas de todo México, desde secundarias hasta universidades.
Apenas hace unos días, en la Ciudad de México, el sistema educativo volvió a fallar. Jeremy, un adolescente de 15 años, fue apuñalado afuera de su secundaria en Tláhuac por otro menor. Al igual que en el caso de Fátima, la violencia ya tenía antecedentes: acoso, amenazas y autoridades que prefirieron mirar hacia otro lado hasta que corrió la sangre.
Jeremy, de 15 años, fue apuñalado afuera de su secundaria en @TlahuacRenace por un compañero de 14. Hoy está grave.
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) February 13, 2026
Su caso no es aislado, es el retrato de un país donde la violencia escolar crece y la autoridad calla. La negligencia repite patrón: jóvenes heridos, familias… pic.twitter.com/T5hJOLJ09D
Mientras en Tabasco una universitaria salta al vacío porque nadie escuchó su petición de ayuda, en la capital del país y en el Estado de México, donde otro menor asesinó a su familia en Toluca, los jóvenes están gritando que el sistema de protección escolar está roto. Las instituciones, ya sea por omisión, falta de protocolos o simple apatía, están dejando a los estudiantes a su suerte frente al bullying y la violencia.