La jornada posterior al operativo que culminó con la baja de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, dejó un impacto inmediato en la actividad económica de Jalisco. De acuerdo con la Cámara de Comercio local y la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), más de 400 mil comercios no abrieron sus puertas, incluidos al menos 17 mil restaurantes.

El cierre masivo obedeció a distintos factores: temor ante posibles represalias, flexibilidad laboral para proteger a los trabajadores y, en muchos casos, la inasistencia del personal. Restaurantes, tiendas de conveniencia, pequeños negocios y establecimientos de servicios suspendieron actividades de manera preventiva.

Golpe a la logística en Jalisco: operadores no se presentan y se frena el abasto

En el sector del autotransporte de carga, la situación también fue crítica. La delegación en Jalisco de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos (Conatram) informó que la mayoría de los operadores no se presentó a los patios de operación, lo que paralizó el movimiento de mercancías en distintas rutas del estado.

El balance preliminar incluye al menos 100 unidades quemadas o inmovilizadas, lo que representa pérdidas estimadas en 600 millones de pesos. Esta afectación impacta directamente en las cadenas de suministro, desde productos básicos hasta insumos industriales.

Por su parte, FEMSA informó que alrededor de 200 tiendas Oxxo y estaciones de servicio registraron incidentes. La empresa detalló que la reapertura será paulatina, conforme existan condiciones de seguridad para colaboradores y clientes.

Así fue el operativo que culminó con la baja del líder del CJNG

El General Ricardo Trevilla informó que hubo apoyo de instituciones de Estados Unidos en materia de inteligencia para ubicar al líder criminal. Desde el 20 de febrero se tenía conocimiento de su localización y comenzó la planeación del despliegue.

La operación inició tras seguir a un colaborador cercano de una pareja sentimental del capo. El 20 de febrero, se detectó que la mujer llegó a cabañas en Tapalpa, donde se reunió con Oseguera. Un día después, al confirmarse que permanecía en el lugar, se activó el operativo.

El plan contempló tres componentes: terrestre, con Fuerzas Especiales del Ejército y la FERI de la Guardia Nacional; aeromóvil, con seis helicópteros que ingresaron al estado al momento del ataque; y apoyo aéreo, con aviones “Tejanos” de la Fuerza Aérea Mexicana.

El 22 de febrero, al caer la noche, se produjo el enfrentamiento. Ocho sicarios fueron abatidos en el primer choque, pero el líder criminal logró huir hacia la zona boscosa. En la persecución posterior, resultó herido junto con dos escoltas; también tres militares sufrieron lesiones.

Según la versión oficial, debido a la gravedad de las heridas, fueron evacuados vía aérea; sin embargo, murieron durante el traslado. El helicóptero se desvió hacia Morelia y posteriormente los cuerpos fueron trasladados a la Ciudad de México.

Tras los hechos, el Departamento de Estado de Estados Unidos felicitó al Gobierno de México por la operación que puso fin al liderazgo del CJNG, reconociendo la coordinación y ejecución del despliegue.