Las fallas en la construcción del Tren Interoceánico que recorre el Istmo de Tehuantepec fueron detectadas desde el arranque del proyecto y quedaron asentadas en auditorías oficiales mucho antes del accidente ocurrido el 28 de diciembre de 2025. Informes federales advierten que la obra avanzó con deficiencias técnicas, retrasos y falta de supervisión, lo que comprometió la seguridad del servicio.

Desde 2020, la Auditoría Superior de la Federación identificó anomalías en materiales clave de la vía férrea, en los procesos de contratación y en la ejecución de los trabajos. A pesar de esas observaciones, el proyecto continuó sin que se corrigieran las fallas estructurales señaladas por los auditores.

La combinación de omisiones técnicas, pagos sin verificación y decisiones administrativas cuestionables generó un escenario de riesgo que, con el paso del tiempo, derivó en una tragedia que pudo haberse evitado.

Fallas técnicas en balasto y materiales de la vía del Tren Interoceánico

Las auditorías revelaron problemas en la colocación del balasto, el material que da estabilidad a las vías del tren. Una de las empresas contratadas no cumplió con el requisito de contar con un especialista responsable del control de calidad, ni con el equipo adecuado para su correcta distribución.

Estas irregularidades derivaron en daños al erario por más de 4 millones de pesos, además de otras observaciones relacionadas con deficiencias en la ejecución de la obra.

El proyecto para corregir curvas peligrosas que nunca avanzó

El plan original contemplaba mejorar curvas y pendientes de alto riesgo en 202 kilómetros del trayecto, comenzando por un primer tramo de 56 kilómetros que debía concluirse en 2020. Sin embargo, la modernización se retrasó y, pese a establecerse nuevos plazos, las obras no iniciaron.

Aun así, se pagaron anticipos a un consorcio de cuatro empresas, encabezado por La Peninsular Compañía Constructora, sin que existiera evidencia del avance físico de los trabajos, lo que llevó a la ASF a solicitar investigaciones y posibles sanciones.

Rieles de menor grosor y riesgos en la resistencia de la vía

En 2023, los auditores detectaron la colocación de más de 4 mil metros de rieles de menor grosor al reportado oficialmente. Esta sustitución afecta directamente la resistencia estructural de la vía férrea y eleva el riesgo durante la operación del Tren Interoceánico .

El hallazgo evidenció fallas en la supervisión técnica y en la verificación de los materiales utilizados, aspectos clave para la seguridad del sistema ferroviario.

Tren Interoceánico en operación pese a alertas y retrasos

Pese a un retraso acumulado de más de un año, el servicio de pasajeros comenzó a operar en diciembre de 2023, sin que se hubieran solventado todas las observaciones formuladas por la ASF .

Los informes federales señalan que los responsables del proyecto no verificaron el cumplimiento de los contratos ni garantizaron que la obra se entregara en condiciones óptimas, a pesar de las advertencias documentadas.

Omisiones que llevaron a un desenlace evitable

La historia del Tren Interoceánico muestra un patrón de irregularidades persistentes, falta de corrección y decisiones administrativas que ignoraron alertas técnicas claras. Para especialistas, el accidente no fue un hecho fortuito, sino la consecuencia de años de fallas no atendidas.

Las auditorías federales dejaron constancia de los riesgos; lo ocurrido este domingo confirma que la tragedia se gestó desde el origen del proyecto.

Auditoría Superior de la Federación detecta irregularidades millonarias en Línea Z del Tren Interoceánico