Irma Ramírez Cruz no es una desconocida en el sistema electoral; ella trabajaba en la Secretaría Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE), una de las áreas operativas más importantes del instituto.

Sin embargo, fue designada para formar parte del Comité Técnico de Evaluación, que es el grupo de cinco expertos encargados de calificar y filtrar a todos los candidatos que quieren ser los nuevos consejeros.

Aunque el INE aclaró que no había ningún impedimento legal para que ella mantuviera su trabajo anterior mientras evaluaba a los candidatos, Ramírez Cruz decidió renunciar a su cargo en la Secretaría Ejecutiva.

El Comité Técnico: El primer filtro de idoneidad

El Comité Técnico de Evaluación (CTE) tendrá un gran peso en las próximas semanas.

Este órgano, integrado por cinco personas (dos propuestas por la CNDH y tres designadas por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados), es el responsable directo de analizar los documentos, aplicar exámenes y emitir una calificación final de los perfiles.

Bajo los lineamientos aprobados en San Lázaro, los evaluadores como Ramírez Cruz deben garantizar que los candidatos cumplan con requisitos estrictos: no haber ocupado dirigencias partidistas ni haber sido candidatos a cargos de elección popular en los últimos cuatro años.

Hasta el cierre del registro este 27 de marzo, el comité ya contabiliza más de 500 aspirantes para las tres vacantes disponibles.

Un proceso bajo el escrutinio de la oposición

A pesar de haber sido aprobado con 408 votos a favor, el proceso no ha estado exento de cuestionamientos técnicos.

El grupo parlamentario del PRI ha denunciado que la convocatoria es 'apresurada', señalando que una ventana de registro de apenas cinco días (del 23 al 27 de marzo) podría favorecer designaciones de carácter político sobre criterios técnicos sólidos.

A esta tensión se suman las advertencias de tres consejeros salientes (Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera), quienes han dejado su cargo señalando presiones externas y alertando sobre posibles riesgos para la autonomía electoral del país.

¿De nuevo decisiones importantes en el país se tomarán con una tómbola?

La labor del comité donde participa Ramírez Cruz es fundamental para evitar que la elección llegue a instancias de azar. La Cámara de Diputados tiene como fecha límite el 22 de abril para designar a los tres nuevos consejeros por mayoría calificada.

De no alcanzarse un consenso político, la ley prevé la insaculación (tómbola) en el pleno para el 28 de abril, o en última instancia, la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La renuncia de Irma Ramírez Cruz aparece como un esfuerzo por dotar de certeza técnica y ética a un relevo institucional que definirá el equilibrio del órgano electoral por los próximos nueve años.