En Japón, quedarse dormido unos minutos en el escritorio de tu trabajo no es motivo de sanción ni burla; al contrario, puede interpretarse como una señal de esfuerzo, compromiso y lealtad hacia la empresa. Esta práctica cultural se conoce como “inemuri”, un término que se traduce como “dormir mientras se está presente”.
A diferencia de muchas culturas occidentales, donde dormir en el trabajo suele asociarse con flojera, desinterés o hasta falta de profesionalismo, el inemuri refleja algo muy distinto, que la persona ha trabajado tanto que el cansancio la alcanzó.
¿Qué es el inemuri y por qué no se considera flojera?
El inemuri no implica irse a dormir profundamente ni abandonar las responsabilidades en el trabajo, se trata de siestas breves y discretas, generalmente sentado, las cuales permiten al cuerpo y a la mente recargarse sin desconectarse del entorno laboral.
En la cultura japonesa, el valor del trabajo duro y la dedicación es central, por eso es que ver a un empleado cabeceando unos minutos puede interpretarse como prueba de que dio todo de sí, incluso a costa de su propio descanso, así que lejos de ser castigado, el trabajador suele ser respetado por su entrega.
Oficinas que fomentan las siestas rápidas en Japón
En los últimos años, algunas empresas japonesas ya habilitaron espacios específicos para siestas; estas pueden ser salas silenciosas, luces tenues y sillones diseñados para descansos cortos. El objetivo es claro: mejorar la concentración, reducir errores y aumentar la productividad.
Diversos estudios en ergonomía y en salud laboral demuestran que siestas de 10 a 20 minutos pueden mejorar el estado de alerta, el rendimiento cognitivo, además del ánimo, sin afectar negativamente el desempeño.
Siestas en el trabajo en Japón: un contraste con la cultura laboral occidental
En muchas oficinas fuera de Japón, dormir en horario laboral sigue siendo un tabú, ya que se asocia con falta de compromiso o profesionalismo; sin embargo, el inemuri plantea un contraste poderoso: descansar no es rendirse, sino una forma inteligente de sostener el esfuerzo a largo plazo.
Esta visión también abre el debate acerca de la salud mental, agotamiento y equilibrio entre vida personal y trabajo, especialmente en un mundo cada vez más acelerado.
El inemuri deja una polémica lección: la productividad y la humanidad pueden coexistir; así que tal vez cerrar los ojos por unos minutos no sea señal de debilidad, sino de sabiduría laboral; ¿estamos listos para replantear nuestra forma de entender el descanso en el trabajo?