Lleva tres meses en prisión por un homicidio en Iztapalapa que no cometió. ¿Su “delito”? Llamarse igual que el verdadero asesino. David “N”, padre de familia, permanece encarcelado en el Reclusorio Oriente en la Ciudad de México, mientras el responsable del crimen ocurrido sigue libre.

Desde un rincón de esta cárcel, aquel hombre de 39 años, enfrenta una realidad que asegura no comprender. Su voz se escucha cansada, pero firme. La justicia le dio la espalda, pero él confía en Dios para que no lo suelte y no le pase algo malo.

Capturan a hombre frente a su familia tras volver a Durango

David “N” trabaja en un campo de golf en Estados Unidos, dando mantenimiento, pero cada cierto tiempo, cuando las responsabilidades bajan, vuelve a casa.

El 15 de noviembre de 2025 regresó a Durango, de donde es originario, para pasar las fiestas decembrinas con su familia, sin embargo, fue detenido frente a ellos y—según su testimonio y su abogado—no existen pruebas que lo vinculen con el crimen ocurrido en 2006.

Este es el testimonio de un mexicano, quizás como muchos, que fueron encarcelados por error en el proceso o antojo de las autoridades , esas que deben protegernos, pero David “N” decidió alzar la voz desde la cárcel y contar su versión.

Un retrato hablado que no se parece a David “N”

En exclusiva con Fuerza Informativa Azteca (FIA) , platicó que agentes en el aeropuerto de Durango le argumentaron que su pasaporte tenía una alerta migratoria.

A pesar de asegurar que no es la persona a la que buscan, lo esposaron y lo llevaron a la Fiscalía de Durango, luego lo trasladaron a la CDMX, entidad que nunca había visitado ni como turista.

Al llegar le dijeron que había un retrato hablado, que según la investigación, se trata de él, pero las características no coinciden con su físico.

Me agarraron para tenerme aquí encerrado (…) No me escucharon, nomás me decían ‘di la verdad’. Es la verdad, le digo, yo vengo a trabajar, yo cada año voy, trabajo y regreso”, platicó en entrevista telefónica.

Viene uno contento, pues viene uno a ver a su familia, a sus hijos, y pues ya me salieron con eso y me detuvieron. Nomás por el puro nombre”.

Homicidio ocurrió en un estacionamiento en Iztapalapa

La víctima del homicidio por el que lo culparon se llamaba Iván “N”, a quien el 13 de agosto de 2006 golpearon en el estacionamiento de una unidad habitacional y quien después falleció en un hospital.

El argumento para detener a David “N” es porque su nombre coincide con el de una persona que tenía una orden de aprehensión por este crimen.

Héctor Pérez Rivera, su abogado, contó en entrevista con FIA que el hombre que murió “fue una persona que aparentemente tenía problemas con unos vecinos, aparentemente porque les debía un dinero y estos vecinos lo acorralaron”.

Descripción física de David “N” no coincide con la del homicida

El único testigo presencial de los hechos que describió al agresor dio características físicas que no corresponden a las de David “N”. Además, la edad, domicilio y rasgos fisonómicos del acusado no coinciden el supuesto homicida, a quien apodan “El Gordo”.

Según un testigo, el hombre que agredió a Iván “N” es de complexión robusta, mide 1.60 metros, es de tez morena, pelo lacio, frente grande, cejas amplias, nariz chueca, boca grande, labios medianos y mentón redondo.

A la mamá de la víctima, recuerda David “N”, le preguntaron que si conocía al asesino y ella dijo que “sí lo había conocido porque se juntaba con su hijo, pero cuando le preguntaron que cómo era, pues ella dijo que no se acordaba, que nomás se acordaba que era de orejas grandes y moreno”.

El agresor tenía 17 años, pero David “N” tenía 19 años al momento de los hechos y siempre ha sido una persona muy delgada.

El detalle que hay muchos ya vieron que hay muchos David con mi apellido y a mí, no más porque no más porque a mí me detuvieron primero, ya me quieren este achacar eso. ¿Por qué no investigan primero a los que a los que son de aquí de la ciudad?”, comenta David “N”.

No sé por qué si no hay nada, no hay ni un rasgo que se parezca a mí, yo no sé por qué me quieren tener aquí para pasando por un proceso para que después no más vayan a decir, “No, pues disculpa, no era”, o el peor de los casos, que quieran hacer pagar a uno por algo que no hizo”, expresó.

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Hombre acusado de homicidio ensayaba como chambelán el día del crimen

El día de la agresión, David “N” estaba ensayando como chambelán para los XV años de su prima. En el momento de los hechos, vivía en Vicente Guerrero, Durango, y trabajaba en una carnicería.

A pesar de las pruebas presentadas a la jueza 16 de lo Penal, Flor Fernández de Castro Vargas, le dictó auto de formal prisión por el delito de homicidio calificado, basándose solo en el señalamiento del único testigo.

Padre acusado de homicidio en Iztapalapa, nunca visitó la CDMX.
El acusado estaba ensayando para ser chambelán cuando ocurrió el crimen en Iztapalapa.|Especial

El fallo de la jueza se dio a pesar de que se le mostraron los documentos de identidad, visa de Estados Unidos —cuyos ingresos al país son sumamente controlados—, constancias de residencia y constancias de empleo de David “N”, pero estás pruebas fueron ignoradas.

Se le exhibieron fotografías a la jueza y pues no lo tomó en cuenta. Además, es David una persona diferente, tiene un acento muy marcado de Durango y aun así le aplicaron la máxima de que un auto formal prisión y un vaso de agua no se le niegan a nadie”, expresó el abogado.

“Cuando me dictaron el auto de formal prisión no estuvo ni mi abogado. Yo tuve que apelar porque nomás dijeron ‘ya se le notificó’, tienes que firmar. Le dije (a una licenciada presente en el momento) que me estaba arruinando mi vida por lo que me estaba haciendo. Le dije ‘’él (el responsable del homicidio) no tiene nada que ver conmigo y ella me dijo ‘’sí, te pareces”, contó David “N”.

Días de tristeza y violencia en la cárcel

Tres meses después de ser encarcelado, David “N” cuenta que los días en prisión son difíciles para alguien que, dijo, “nunca ha hecho nada” y en su caso tardó tiempo para que su familia lo pudiera visitar por los gastos para viajar de Durango a CDMX.

Llega uno con gente, pues que no conoce y pues de repente lo humillan a uno, te tratan mal y luego, pues te dan una ropa con muchos animalillos que son como piojos (…) es difícil, te cambian que a otro ingreso y luego te toca caer en otra celda y pues otra vez a empezar a convivir con los compañeros y pues hay veces que te tratan mal simplemente verbalmente”.

El llanto, la angustia y la ansiedad se han vuelto su compañía en la celda. Nunca imaginó estar en una situación así y menos soportar “humillaciones que uno, pues nunca ha sufrido”.

Por las noches, se despierta pensando que algo malo le pueda pasar, ideas que lo rodean por la sensación de estar encerrado en lo que otros reos llaman “cantón nuevo”, donde las celdas son frías, se enfermó de los bronquios y no puede respirar a veces.

A mí a veces me hace pensar que lo que quieren es buscar un culpable ya para cerrar el caso y nomás para decir, “ya detuvimos a una persona”, sin importar el daño que le hacen a uno, a la familia de uno. Porque estar aquí es desgastante todos los días, hasta el pelo ya se me empezó a caer, vivo con estrés, con ansiedad”.

David “N” envió un mensaje duro, pero con fuerza para pedir que no lo dejen en la cárcel por un crimen que asegura no cometió, pues al tenerlo en prisión también dañan a su familia.

“Les diría que traten de hacer bien su trabajo, que no quieran buscar culpables, no más para cerrar los casos porque dañan a uno como persona, ponen en peligro mi vida porque aquí hay gente que también es peligrosa.

“Hay daños psicológicos para nuestra familia, como mis hijos que vieron que me detuvieron y ahí están llore y llore, ellos van contentos a recibirme como cada año que yo llego de allá. Ellos están contentos esperándome. Porque duran mucho sin verme. Y pues para que me hagan eso enfrente mi familia, pues no más porque sí, pues se me hace injusto”.