Tras un lustro de reserva, una profesional de la salud de origen cubano ha decidido romper el hermetismo que rodea a las delegaciones sanitarias de la isla. Arisleydi López, quien integró el grupo pionero de especialistas que arribó a territorio mexicano en 2020 , relata ahora desde su refugio en los Estados Unidos las irregularidades y abusos que padeció bajo la tutela del régimen de La Habana durante su estancia en México.
El despliegue de la enfermera comenzó en el norte del país, específicamente en la ciudad de Tijuana. Según su testimonio, el recibimiento distó mucho de ser un alojamiento profesional. López detalla que fueron instalados en un establecimiento de entretenimiento para adultos. En dicho lugar, convivía un pequeño grupo de ocho mujeres y un solo hombre.
Irregularidades en las misiones de salud cubanas en México
Fue el personal de limpieza del recinto quien les reveló la verdadera naturaleza del sitio donde pernoctaban. Al descubrirlo, Arisleydi intentó comunicarse con sus colegas para denunciar que el compromiso laboral que habían aceptado originalmente como personal de enfermería no correspondía con las condiciones de explotación o las insinuaciones de servicios de acompañamiento que el lugar sugería.
Posteriormente, tras exponer estas deficiencias, la profesional fue trasladada a la capital mexicana. En la Ciudad de México, su realidad no mejoró en términos de libertad. Alojada en un hotel de la Avenida Juárez, enfrentó un régimen de confinamiento estricto.
Las autoridades del inmueble inhabilitaban los elevadores a partir de las seis de la tarde, impidiendo cualquier salida o interacción entre los propios miembros de la delegación en sus habitaciones. En el ámbito laboral, se desempeñó en el Hospital Belisario Domínguez, bajo el esquema del IMSS Bienestar en la demarcación de Iztapalapa.
Condiciones laborales de enfermeros incluyen explotación y confiscación de documentos
La vulnerabilidad de estos trabajadores es absoluta debido al despojo de sus documentos de identidad. A los integrantes de estas brigadas se les confiscan los pasaportes, sus acreditaciones académicas originales, los contratos firmados y, de manera crítica, sus percepciones económicas.
Aunque investigaciones de entes como Prisoners Defenders señalan que el salario pactado en años recientes rondaba los mil cien euros mensuales —más de 22 mil pesos—, los médicos aseguran que nunca recibieron tales montos en México. El mecanismo financiero del régimen cubano implica la retención de entre el 90% y el 94% del sueldo que teóricamente pertenece al personal sanitario.
Además de la explotación financiera, la organización Prisoners Defenders advierte sobre una vigilancia constante y la obligación de manipular indicadores de salud para inflar estadísticas de éxito, lo que pone en duda la veracidad de los datos oficiales de estas misiones. Los estatutos impuestos obligan incluso a reportar vínculos sentimentales con personas extranjeras o locales.
La falta de validación académica de médicos cubanos pone en riesgo la salud pública en México
El riesgo se extiende también a la población mexicana debido a la imposibilidad de validar la formación académica de estos brigadistas. Expertos como María Werlau indican que médicos generales de la isla suelen ser presentados en México como especialistas sin contar con la capacitación necesaria para tales niveles de atención.
Esta intervención al sistema de salud público representa, finalmente, un costo elevado para la sociedad y una falta de garantías sobre la calidad del servicio médico recibido.