Durante su participación en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, el presidente de España, Pedro Sánchez, lanzó un mensaje contundente: el país Europeo buscará prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años.

La medida busca proteger a la infancia de la adicción, el abuso y la violencia que abunda en el mundo virtual. Con esto, España se coloca a la vanguardia europea en la regulación de la tecnología, asegurando que "difundir odio debe tener un costo".

España busca blindaje contra el contenido violento

Sánchez fue claro al describir las redes sociales como un espacio de manipulación y pornografía al que los menores están expuestos sin filtros. El objetivo de la ley es que los adolescentes menores de 16 años no puedan abrir cuentas ni interactuar en plataformas como TikTok, Instagram o X.

Para lograrlo, el gobierno exigirá a las empresas tecnológicas que implementen sistemas de verificación de identidad infalibles, terminando con la facilidad con la que hoy se burlan los límites de edad.

Cárcel para directivos que permitan el odio

Una de las novedades de esta propuesta es que no solo se multará a las empresas, sino que se buscará responsabilidad criminal para sus directivos de estas. Si una plataforma falla en eliminar contenido de odio o ilegal, sus ejecutivos podrían enfrentar procesos penales.

Además, España creará un delito específico para la "manipulación algorítmica", castigando a quienes usen la tecnología para amplificar mensajes que dividan a la sociedad o fomenten la polarización.

España se une al bloque contra las tecnológicas

Esta decisión no es aislada. España ha unido fuerzas con otras cinco naciones europeas para coordinar leyes más rápidas y efectivas. Países como Francia y Dinamarca ya trabajan en prohibiciones para menores de 15 años , mientras que Australia ya implementó un veto similar en diciembre pasado.

La idea es crear un frente común transfronterizo, pues Sánchez asegura que esta "es una batalla que supera los límites de cualquier país".

La huella del odio: Rastreando la polarización

Como parte de las nuevas medidas, se desarrollará un sistema llamado "huella de odio y polarización". Este método permitirá rastrear y cuantificar cómo las plataformas digitales alimentan la división social.

El gobierno español quiere tener datos claros sobre qué empresas están permitiendo que sus algoritmos premien el conflicto por encima de la convivencia, utilizando estos datos para aplicar sanciones más severas.

¿Qué pasará con los actuales usuarios menores?

El proceso legislativo arrancará oficialmente la próxima semana y se espera que las plataformas tengan que realizar una "limpieza" de perfiles que no cumplan con la edad requerida.