Aquí no se habla español y no se consume químico. Cada domingo, el mercado de Teotitlán del Valle cobra vida como un ritual que reúne usos, costumbres y la esencia de la cultura zapoteca. A solo 27 kilómetros de la ciudad de Oaxaca , desde temprana hora, las calles se llenan de canastas, vestimentas tradicionales, trueque y productos del huerto.

La tradición del mercado en Teotitlán del Valle

A diferencia de otros espacios comerciales, aquí no se habla español de manera predominante y los productos que se ofrecen provienen directamente de los huertos, libres de químicos .

Es el auténtico mercado de pueblo, un lugar que cobra vida con el trueque, la algarabía y una dinámica que se ha mantenido por generaciones.

Ubicado a solo 27 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, el mercado comienza su actividad desde las primeras horas de la mañana.

Pasadas las ocho, el movimiento ya es intenso: visitaxis llegan sin descanso, mientras las matriarcas del pueblo avanzan con sus canastos, parte indispensable de la tradición local.

Ataviadas con vestimenta típica, bordados, trenzas, delantales y, en muchos casos, apoyadas en bastones, las mujeres recorren los pasillos con una energía que sorprende y marca el ritmo de la plaza.

La compra en el mercado es de todos los días

La cita dominical es un ritual tan importante como la misa de las ocho. No solo se trata de comprar, sino de verse, saludarse y conocer qué se vende y qué se compra ese día.

A diferencia de las grandes ciudades, donde el mandado suele hacerse para la semana o la quincena, en Teotitlán del Valle la compra es diaria, movida por el antojo y por lo que la tierra ofrece en ese momento.

Durante el recorrido por el mercado, la chef Celia Florián guía un viaje sensorial por los aromas y la gastronomía zapoteca.

Pan de yema y pan de corteza, horneados en leña, son algunas de las primeras degustaciones. Los puestos también ofrecen frijoles, polvo de maíz tostado para preparar atole o segueza, así como productos que las familias traen directamente de sus huertos.

En el exterior del mercado se instalan comerciantes provenientes de comunidades aledañas como la Sierra de Benito Juárez y Cuajimoloyas, quienes llegan cada domingo con verduras y frutas recién cortadas de la milpa.

El mercado de Teotitlán del Valle no es solo un espacio de intercambio comercial, sino una verdadera fiesta de vida, color y sabor, donde la gente trabaja, se sustenta y mantiene viva la cultura zapoteca domingo a domingo.