La caída de un líder no significa el final de una organización criminal. Al contrario. En el mundo del narcotráfico, la muerte del jefe marca una etapa todavía más violenta. Eso es lo que ocurre tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El operativo en el que perdió la vida fue descrito como duro y doloroso para el Ejército. Una victoria, sí, pero no el fin de la guerra.
En medio de esta reestructuración han comenzado a circular los perfiles de quienes podrían ocupar el trono criminal. Lo cierto es que la pregunta es inevitable: ¿quién tomará el control del cártel más poderoso del país?
¿Quién será el nuevo líder del CJNG?
El candidato natural, su hijo, Rubén Oseguera, está fuera de la contienda al enfrentar una cadena perpetua en Estados Unidos. Con él descartado, los reflectores apuntan a cinco hombres del círculo más cercano de “El Mencho”, según reportes de inteligencia.
Uno de los nombres que más fuerza cobra es Hugo Gonzalo Mendoza Gaitán, alias “El Sapo”. Es considerado un alto mando encargado del reclutamiento y con vínculos cercanos a la familia del antiguo líder.
Otro perfil clave es Juan Carlos Valencia González, conocido como “El 03”, “R3” o “El Plumas”. Hijastro de “El Mencho” y heredero del linaje criminal de los Valencia González, su historial lo coloca como una figura con peso propio.
También aparece Audias Flores Silva, “El Jardinero”, operador fundamental en la expansión del cártel y con control en zonas estratégicas de Jalisco, Michoacán y Nayarit.
A la lista se suma Ricardo Ruiz Velazco, “El Doble R” o “R2”, jefe de las fuerzas especiales en la Zona Metropolitana de Guadalajara y señalado como uno de los hombres más cercanos al antiguo liderazgo.
Finalmente, Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”, destaca por su poder financiero derivado del robo de hidrocarburos, un factor clave en cualquier disputa interna.
La fragmentación del CJNG: lo que viene
Especialistas advierten que, tras el periodo de luto, el CJNG podría fragmentarse. La estructura política, social y financiera que sostenía “El Mencho” difícilmente operará igual sin su figura central.
La reacción de las cabecillas y el nivel de ambición de cada aspirante marcarán el rumbo. Y, como suele ocurrir, el costo se medirá en violencia.
Una historia que puede decirse no es nueva, pues lo hemos visto con el Cártel de Sinaloa, tras la caída de Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.