La edad de imputabilidad en Argentina cambió de forma histórica. El Senado aprobó una reforma que reduce la edad mínima para que una persona pueda ser juzgada penalmente por cometer delitos.

La actualización normativa fue impulsada por el presidente Javier Milei la semana pasada y forma parte de su estrategia de seguridad basada en endurecer las medidas contra la delincuencia, especialmente en casos donde están involucrados menores de edad.

Con esta modificación a una legislación vigente desde los 80, adolescentes de 14 y 15 años podrán enfrentar procesos penales bajo un sistema juvenil, lo que marca un giro en la política criminal del país sudamericano.

¿Qué implica reducir la edad de imputabilidad en territorio argentino?

La reforma no solo reduce la edad, sino que crea un nuevo régimen penal juvenil con reglas específicas para adolescentes.

Entre las medidas contempladas están:

  • Procesos judiciales diferenciados
  • Sanciones como trabajos comunitarios o restricciones
  • Monitoreo electrónico
  • Internamiento en casos graves

El sistema se basa en principios como proporcionalidad, reinserción y uso excepcional de la privación de la libertad.

¿Cómo era la ley antes del cambio?

En Argentina existía un sistema muy particular para los menores de edad que cometían delitos.

Si una persona tenía 16 o 17 años, sí podía ser juzgada penalmente, pero bajo un régimen distinto al de los adultos. Es decir, enfrentaba un proceso judicial, pero con reglas enfocadas en su edad.

En cambio, si el menor tenía menos de 16 años, no podía ser imputado. Esto no significaba que no pasara nada si cometía un delito, sino que el caso no entraba a un tribunal penal.

En esos casos, intervenían otras instituciones del Estado, como juzgados de menores o sistemas de protección, que podían aplicar medidas como:

  • Supervisión por autoridades
  • Programas de asistencia social
  • Internamiento en centros especializados (no cárceles)

La lógica era que los menores de 16 años no tenían la madurez suficiente para ser considerados responsables penalmente, por lo que el enfoque era más de protección que de castigo.

Este sistema llevaba más de 40 años vigente, prácticamente sin cambios, y por eso Argentina tenía una de las edades de imputabilidad más altas en América Latina.

¿Por qué el gobierno de Milei quiso bajar la edad de imputabilidad?

La administración de Javier Milei buscó bajar la edad de imputabilidad porque, con la ley anterior, los menores de 16 años no podían ser juzgados penalmente, incluso si cometían delitos graves.

La idea es que adolescentes de 14 y 15 años también enfrenten consecuencias dentro del sistema penal y no solo medidas de protección.

Originalmente se planteó bajarla a 13 años, pero el Congreso la dejó en 14 para aprobar la reforma.

¿Qué se buscará con el nuevo régimen penal juvenil?

Además de permitir juzgar a adolescentes desde los 14 años, la nueva ley crea un sistema específico para atender los delitos cometidos por menores.

La idea es que no todos los casos terminen en cárcel. Dependiendo del delito, un juez puede imponer distintas medidas, como seguimiento, restricciones o internamiento en centros especiales.

El objetivo es combinar dos cosas: que haya consecuencias por el delito, pero también que el menor tenga oportunidades de reintegrarse y no reincida.