Lo que parecía una escena de película de espionaje ocurrió en la Clínica 24 del ISSSTE, en Veracruz: directivos ordenaron prenderle fuego a montañas de documentos oficiales para "desaparecerlos" antes de una supervisión. El resultado fue un desastre que puso en riesgo la vida de los trabajadores y terminó con la evidencia regada por toda la colonia.

La pregunta que hoy se hacen los habitantes de Coatzacoalcos es: ¿Qué contenían esos archivos que se esforzaron tanto por destruir?

¿Qué pasó en la Clínica 24 del ISSSTE, en Coatzacoalcos?

Trabajadores de la clínica, bajo anonimato por temor a represalias, rompieron el silencio. Denunciaron que el pasado viernes 9 de enero, la Subdirectora Administrativa, Dora Alicia Palma Ríos, ordenó la destrucción de expedientes del "archivo muerto".

El motivo era claro: "Habría una supervisión" y necesitaban limpiar el rastro.

Directivos del ISSSTE ordenan quema archivos y casi arde hospital en Veracruz
Directivos del ISSSTE ordenan quema archivos y casi arde hospital en Veracruz

La "quema controlada" en el patio de maniobras se convirtió rápidamente en un infierno. El fuego se salió de control peligrosamente cerca de los tanques de oxígeno, amenazando con una explosión mayor.

Fue ahí donde la negligencia quedó expuesta: cuando los empleados intentaron apagar las llamas, descubrieron que los extintores estaban caducados.

"Fue una cosa tremenda... tuvieron que sofocar las llamas a cubetazos de agua", relataron los testigos.

Documentos del ISSSTE quedaron en la vía pública

El intento de encubrimiento falló doblemente. Un "norte" (viento fuerte) azotó la ciudad y esparció los restos de los documentos calcinados por las calles de la colonia Fovissste.

"Todo estaba lleno de papeles quemados, eran hojas azules, blancas. Esos documentos no tendrían por qué quemarse, son archivos de gente que acude a ese hospital", denunció Isis, una vecina afectada.

A pesar de que el director, Gerardo Peinado, intentó resguardar los restos en bolsas negras, la evidencia quedó a la vista de todos. Hasta el momento, los directivos se han encerrado en sus oficinas, negándose a explicar qué intentaban ocultar entre las cenizas.