Una niña vivió durante meses un infierno silencioso en Chiapas. Nadie lo supo hasta que, acompañada de su madre, llegó a un hospital, donde médicos confirmaron un embarazo de 20 semanas. El responsable sería nada menos que su propio padrastro.
Embarazo infantil destapa abuso sexual en Soyaló, Chiapas
Los hechos ocurrieron en el ejido Francisco Sarabia, en el municipio de Soyaló, donde la menor vivía junto a su madre y su padrastro. De acuerdo con las autoridades, el presunto agresor habría abusado sexualmente de la niña en repetidas ocasiones.
La víctima, cuya identidad se mantiene en reserva, no pudo denunciar por miedo. Pero fue el embarazo lo que obligó a que el caso saliera a la luz, y de esta manera poder detener al sujeto.
El caso fue detectado en el Hospital Básico Comunitario de Bochil, donde personal médico confirmó el abuso sexual y activó de inmediato los protocolos establecidos para estos casos, notificando a las autoridades correspondientes.
Fiscalía de Chiapas detiene al padrastro
El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, informó que el pasado 1 de marzo se abrió la carpeta de investigación por el delito de pederastia agravada.
Tras liberar la orden de aprehensión, Rubisel de Jesús “N”, padrastro de la menor, fue detenido en Soyaló y puesto a disposición del órgano jurisdiccional, el cual determinará su situación jurídica.
De comprobarse su responsabilidad, el sujeto podría enfrentar una pena de hasta 50 años de prisión. Una pena que, aunque es larga, no borra todo el daño que sufrió la menor, quien por su embarazo avanzado no pudo abortar.
Justicia para la niña: no más embarazos infantiles en México
Las autoridades señalaron que, en coordinación con la Secretaría de Salud del Estado, a cargo de Omar Gómez Cruz, la menor recibe atención médica especializada, además de acompañamiento psicológico para proteger su bienestar físico y emocional.
Aunque los delitos sexuales han registrado una disminución del 32% en Chiapas, este caso revela una problemática persistente. Una cruel realidad donde miles de niñas en el país viven bajo el mismo techo que el de su agresor.