La persistencia de una madre sinaloense ha desafiado el paso de una década de incertidumbre. Susana Ayala, originaria de Sinaloa, se encuentra actualmente en territorio de Durango con una meta inquebrantable que es localizar a su hijo, Ricardo Alexander Méndez Ayala.
El rastro del joven se perdió hace 10 años y, desde entonces, su madre ha transformado su dolor en una movilización constante que trasciende las fronteras estatales.
Susana Ayala busca incansablemente a su hijo desaparecido desde hace 10 años en Sinaloa y Durango
El recorrido de Susana no ha sido breve ni sencillo. A través de sus propias palabras, ella relata que su labor de rastreo se ha extendido por diversos puntos geográficos. Recientemente, sus esfuerzos la llevaron a localidades como Mazatlán, Concordia y El Verde, antes de arribar a Durango para continuar con las indagaciones sobre el paradero de su hijo.
Esta misión personal se ha convertido también en un acto de solidaridad colectiva, ya que Susana dedica su energía a respaldar a otras mujeres, entre ellas hermanas, esposas e hijas, que comparten el mismo vacío y el objetivo común de hallar a sus familiares desaparecidos.
La situación legal y administrativa del caso revela que el expediente de búsqueda de Ricardo Alexander Méndez Ayala se mantiene vigente desde el año 2016. Según los registros oficiales proporcionados por las instituciones de seguridad, el joven fue visto por última vez en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.
En aquel momento, la información indicaba que tendría 22 años, sin embargo, los datos actuales de las autoridades encargadas de la investigación señalan que, de encontrarse con vida hoy en día, su edad sería de 32 años.
Su lucha se convierte en apoyo para otras familias que enfrentan la desaparición de sus seres queridos
Para Susana, la experiencia de transitar por diversos estados de la República Mexicana ha sido sumamente extenuante. Ella describe esta labor como una carga pesada que las familias asumen desde el corazón, impulsadas por un sufrimiento que solo quienes lo viven pueden comprender plenamente. Este sentimiento es el que la motiva a explorar cada ciudad y cada entidad federativa, agotando todas las opciones posibles para encontrar a quienes faltan en casa.
A pesar del cansancio acumulado tras 10 años de ausencia, la madre de Ricardo Alexander resalta que este periodo también le ha permitido recibir el respaldo de diversas personas.
Por esta razón, Susana hace un llamado constante a la comunidad civil, solicitando sensibilidad y acompañamiento en su camino. Su petición principal hacia la sociedad es que demuestren empatía y se sumen de diversas maneras a los esfuerzos de localización, permitiendo que la esperanza de reencontrarse con su hijo y ayudar a otros en la misma situación se mantenga viva.
La investigación sobre el paradero del joven continúa bajo el escrutinio de las autoridades de seguridad mientras su familia sigue recorriendo kilómetros sin descanso.