Apenas ha comenzado el año 2026 y la crisis sanitaria en la Ciudad de México ha golpeado con fuerza a los más vulnerables. En el Hospital Pediátrico de Coyoacán, la promesa de un sistema de salud gratuito se desvanece frente a las ventanillas de farmacias vacías. Mientras el gobierno asegura que el abasto de medicamentos está garantizado, son los padres de familia quienes recorren farmacias privadas con recetas en mano, gastando el dinero que no tienen para salvar la vida de sus hijos.

Para un bebé de apenas dos meses que lucha contra una neumonía e infecciones urinarias, esperar a que el medicamento llegue al hospital no es una opción; es un riesgo de vida que sus familias terminan pagando de su propio bolsillo.

El costo de la supervivencia en México

La realidad dentro del hospital es desgarradora para quienes no cuentan con recursos adicionales. Los padres denuncian que medicamentos básicos para el estómago o paquetes de vitaminas simplemente “no están disponibles” o no han llegado al almacén. Un testimonio anónimo, brindado a FIA, reveló que ha tenido que desembolsar 350 pesos por una medicina estomacal y 400 pesos adicionales por vitaminas en una sola tarde.

Para muchas familias, estos gastos representan una parte significativa de su ingreso mensual , convirtiendo el derecho a la salud en un lujo que deben financiar por su cuenta.

Birmex admite fallas en el sistema IMSS-Bienestar

La falta de medicinas no es una percepción ciudadana, sino una falla operativa reconocida por las propias autoridades. Birmex, la empresa estatal encargada de la compra y distribución de insumos para el IMSS-Bienestar , ha admitido en su programa institucional 2025-2030 que ha fracasado en su intento por terminar con el desabasto.

Expertos de la industria farmacéutica señalan que estos problemas son resultado de una mala planeación y fallas logísticas internas de la empresa, la cual intentó centralizar todo el proceso sin tener la capacidad técnica para cumplir con la demanda nacional.

Una deuda millonaria que frena el abasto de medicamentos

La crisis también tiene un trasfondo financiero que involucra a los proveedores. Según la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (CANIFARMA), las instituciones de salud como el IMSS-Bienestar y el ISSSTE adeudan cerca de 10 mil millones de pesos a los fabricantes de medicinas. Esta falta de pago, sumada a contratos que las empresas califican como “leoninos” o injustos, ha provocado que muchos proveedores se retiren de las licitaciones, dejando vacantes las “claves” de medicamentos esenciales.

En 2025, el sistema dejó de comprar al menos el 10% de las piezas requeridas, lo que se traduce directamente en farmacias hospitalarias vacías.

Promesas para el 2030: Una espera inaceptable

A pesar de la urgencia que se vive en las salas de espera, la solución definitiva parece estar lejos. Birmex ha garantizado que logrará el abasto total de medicamentos, pero ha puesto como meta el año 2030. Esta promesa a largo plazo es vista con escepticismo por especialistas y legisladores, quienes señalan que una empresa en crisis y con señalamientos de corrupción no puede pedirle a los pacientes que esperen cuatro años más. Para los padres que hoy cuidan a un recién nacido con neumonía, las metas para el 2030 no resuelven la emergencia que enfrentan hoy mismo.

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