Durante semanas, dependencias como las secretarías de Medio Ambiente, Marina y Energía, junto con Pemex y gobiernos estatales, ignoraron denuncias sobre un derrame de hidrocarburo en el golfo de México cuyos efectos, según Greenpeace, comenzaron desde febrero. Ahora el impacto arrasa con 4 estados.

933km afectados por el derrame de hidrocarburo

Hoy, la magnitud del desastre es innegable: no se trata de un incidente menor, sino del mayor daño ecológico en la historia reciente del país.

No fueron unas cuantas gotas, sino el desastre ecológico más grande de nuestra historia. El derrame en el golfo de México ya afecta 933 kilómetros de costa.

El equivalente a la distancia entre la Ciudad de México y la frontera de Nuevo Laredo o entre los puertos de Tampico y Mazatlán en línea recta.

La contaminación se ha extendido como una mancha voraz en cuatro estados: Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.

Y según el informe de Greenpeace, abarca la totalidad del corredor arrecifal del suroeste del golfo. Un rico, pero delicado ecosistema que alberga 125 arrecifes, vital para las especies marinas y sustento de cientos de comunidades a lo largo de la costa del golfo.

“La verdad, la estamos pasando muy mal en cuanto a las ventas; la verdad, nosotros nos dedicamos al comercio, a restaurantes, y somos muchas familias afectadas”, dijo Angelina Contreras, restaurantera.

En Barrillas, Veracruz, la cadena económica está rota. Un pescador que no vende, un proveedor que no distribuye, restaurantes que no cocinan y empleados que no ganan.

"¿Qué vende jefa?.-Bolsitas de elote. ¿Y ha vendido ahorita?.-Dos bolsitas. ¿Cuándo antes vendía cuánto?.-Pues ya a estas horas había gente, ahorita no hay”, dijo una mujer comerciante.

Opacidad en la información del derrame

A pesar de la evidencia, se ha negado la gravedad de la contaminación; no hay un solo culpable, hay opacidad en la información y la reacción fue tardía.

“Espero ustedes nos sigan acompañando y por favor comunicando. Comunicando que las playas están bien. Digo, a lo mejor hay algunas que no”, dijo Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente.

No, no todas la playas están limpias, ellos que sí viven ahí, lo saben bien; lo que no saben es cómo van a sobrevivir en esta Semana Santa.