La vida en comunidades costeras de Paraíso, Tabasco cambió en cuestión de días. Lo que antes era agua clara y productiva hoy luce verdosa y sin vida, dejando a decenas de familias sin ingresos. En el ejido Nuevo Torno Largo, pescadores y ostricultores enfrentan una crisis que no solo afecta su economía, sino también su alimentación diaria tras el derrame de Dos Bocas.
¿Qué está pasando con el agua en Paraíso, Tabasco?
Habitantes de la zona aseguran que el cambio en el color del agua es evidente. Lidia Carrillo, ostricultora con años de experiencia, lo resume de forma sencilla: cuando el agua está bien, se ve clara, incluso azul; ahora no.
El problema, señalan, estaría relacionado con un derrame de hidrocarburo y un incendio en la zona cercana a Dos Bocas, lo que habría contaminado el entorno donde crece el ostión.
¿Cómo afecta el derrame a pescadores y ostricultores en Tabasco?
El impacto es directo. Lidia cuenta que lleva al menos nueve días sin poder vender, viendo cómo los ostiones mueren antes de poder comercializarlos. No es un caso aislado. Otros pescadores también reportan capturas mínimas, incluso saliendo desde la madrugada. Lo poco que logran obtener no alcanza para sostener a sus familias.
La situación ha obligado a muchos a dejar sus actividades o buscar alternativas, aunque en la zona no hay muchas opciones. En la comunidad hay molestia. Pescadores y cooperativistas aseguran que, pese a la evidencia, autoridades y Petróleos Mexicanos (Pemex) han minimizado la situación.
Los testimonios coinciden en algo, sienten que se quiere dar por cerrado el problema cuando en realidad apenas está comenzando. Además, no es la primera vez que enfrentan algo así. Los habitantes aseguran que llevan décadas conviviendo con instalaciones petroleras, entre mecheros y derrames, sin recibir compensaciones claras.
¿Qué está pasando con la economía local en Tabasco?
El golpe ya se nota en las calles. En Nuevo Torno Largo, al menos 21 locales de compra y venta de pescado permanecen cerrados. El mismo panorama se repite en el parador turístico El Bellote, donde la actividad prácticamente se detuvo.
Sin producto que vender y con menos visitantes, la economía local está en caída libre. Lo que antes era una fuente constante de ingresos hoy se ha convertido en incertidumbre.
Por ahora, la única alternativa para algunos pescadores es salir mar adentro, aunque eso implica más riesgos y gastos, sin garantía de obtener mejores resultados.