Los narcotraficantes ya no saben qué inventar para mover su cargamento de drogas, pero esta vez la suerte no estuvo de su lado en el puerto de Veracruz. Durante una revisión de rutina en la aduana, elementos de seguridad detectaron algo sospechoso en dos contenedores que transportaban piedra laja.

Al inspeccionar de cerca, se dieron cuenta de que las rocas no eran lo que parecían, iniciando un operativo que terminó en un decomiso masivo.

A mazazos limpian el cargamento de drogas en Veracruz

Para poder confirmar sus sospechas, el personal de la aduana tuvo que emplear fuerza bruta. En un video del operativo, se observa cómo los agentes utilizan mazos y barretas para quebrar las piedras una por una.

Al romper la superficie, descubrieron que las piezas habían sido talladas o fabricadas de forma hueca para albergar paquetes perfectamente sellados en su interior.

Metanfetaminas y cocaína: El botín oculto

Dentro de las piedras, las autoridades hallaron un total de 220 paquetes de estupefacientes. Tras realizar el pesaje oficial, se confirmó que el cargamento consistía en 184 kilos de metanfetaminas y 34 kilos más de cocaína.

Esta mezcla de sustancias demuestra que los grupos delictivos están utilizando métodos cada vez más elaborados para tratar de pasar cargamentos mixtos hacia otros mercados.

Un golpe de 29 millones de pesos

El valor de lo incautado es un golpe directo a las finanzas del crimen organizado. Se estima que en el mercado negro, estos 218 kilos de droga tendrían un costo superior a los 29 millones de pesos.

Gracias a la pericia de agentes en el puerto, se evitó que esta millonaria suma llegara a manos de los cárteles y que el producto terminara en las calles.

Aduana de Veracruz: Un filtro clave

El puerto de Veracruz se mantiene como uno de los puntos más vigilados, ya que es una ruta codiciada por el narcotráfico para enviar mercancía al extranjero o moverla por el país.

El uso de materiales de construcción como "disfraz" es una técnica para que las autoridades no detecten el cargamento.

En este caso, la densidad de las piedras no coincidía con lo normal, lo que dio la alerta roja.