La jornada de este jueves estuvo marcada por una movilización de protesta protagonizada por los empleados y el cuerpo de facultativos pertenecientes al Hospital General Ticomán, institución que se encuentra integrada al sistema IMSS Bienestar.

Los manifestantes alzaron la voz para demandar que se respeten sus garantías laborales fundamentales, las cuales han sido vulneradas debido a una serie de irregularidades administrativas que afectan directamente su sustento económico y las condiciones en las que desempeñan su labor profesional.

Protesta en Hospital General Ticomán por garantías laborales y pago de salarios atrasados

El descontento generalizado emana principalmente de la carencia de remuneraciones y el incumplimiento en la entrega de diversas prestaciones que por ley les corresponden.

Uno de los puntos más críticos señalados por el personal es el impago de sus salarios quincenales, una situación que ha dejado a muchos trabajadores en una posición de vulnerabilidad financiera extrema.

A esta falta de sueldos se suma el adeudo de los incentivos vinculados a la productividad, los cuales deberían liquidarse de manera mensual y presentan retrasos que se arrastran desde el ejercicio anual anterior.

Testimonios recabados durante la protesta ilustran la gravedad del escenario; por ejemplo, un empleado que se reincorporó a sus funciones tras una licencia temporal sin goce de haber reportó que, desde principios de noviembre, no ha percibido ingreso alguno, incluyendo vales de despensa y otros beneficios complementarios que forman parte de su contrato laboral.

Suspensión de facilidades alimentarias intensifica la crisis financiera de los empleados del IMSS Bienestar

Para agravar el panorama, la administración del nosocomio notificó recientemente la suspensión definitiva de las facilidades alimentarias para los trabajadores.

Esta decisión ha generado un incremento notable en la indignación del colectivo, dado que el servicio de desayuno y comida representaba un apoyo vital ante la ausencia de sus salarios. Las autoridades han estipulado que, a partir del primer día de febrero, esta prestación dejará de existir para todos los turnos.

Los empleados enfatizan que su situación es insostenible, pues deben cubrir costos de transporte y alimentación diaria para acudir a sus puestos, mientras sus familias sufren las consecuencias de una economía doméstica totalmente paralizada por la falta de pagos.

La respuesta obtenida por parte de los directivos del IMSS Bienestar ha sido, hasta el momento, la justificación de una supuesta carencia de recursos financieros.

Se ha informado a los trabajadores que la institución se encuentra a la espera de que la Secretaría de Hacienda libere las partidas presupuestarias necesarias para solventar los compromisos económicos pendientes.

Deficiencias en infraestructura y materiales médicos afectan a trabajadores y pacientes en el hospital

Sin embargo, no existe una contestación formal a las peticiones entregadas vía oficio, lo que ha generado una sensación de abandono institucional. La falta de comunicación oficial refuerza la percepción de una crisis estructural que sobrepasa lo estrictamente salarial.

Este conflicto laboral no es un hecho aislado, sino que se suma a una lista de deficiencias técnicas y materiales que padece el centro de salud. Los trabajadores denunciaron que la infraestructura hospitalaria es deficiente y que los equipos necesarios para la atención médica no funcionan adecuadamente. Esta realidad contrasta con las promesas de un sistema de salud de excelencia.

La escasez no solo afecta al personal, sino que impacta directamente en los usuarios, quienes con frecuencia abandonan las instalaciones sin los fármacos prescritos. Incluso los pacientes que requieren cuidados intensivos o internamiento se ven afectados por la carencia de materiales básicos para su debida asistencia, lo que impide que el hospital cumpla con su función primordial de brindar atención médica integral.