La crisis en Cuba ha llevado a miles de ciudadanos a buscar medidas extremas para escapar o sobrevivir dentro de la isla. En La Habana, la escasez se ha convertido en rutina y los oficios tradicionales ahora dependen del ingenio para no desaparecer.

En medio de apagones constantes, falta de insumos y una economía desgastada, la vida cotidiana en Cuba se redefine a partir de la palabra más repetida por sus habitantes: “resolver”.

Así se vive la crisis en Cuba desde una barbería en La Habana

En una esquina de La Habana, Jordan trabaja como barbero en Cuba. Su local es pequeño, rústico, construido con esfuerzo propio. “Esto es una barbería tradicional, tradicional, tradicional. Yo la hice con mi propio esfuerzo”, explica.

Para él, cortar cabello es más que un oficio: “Ser barbero es como saber dibujar. Es lo mismo que un pintor. Yo estoy dibujando con una máquina, siento una energía positiva”.

Pero ejercer el oficio en Cuba hoy implica improvisar cada herramienta: “Tu esponja, es una esponja de un asiento, de un colchón que yo cogí", dice, mostrando cómo recicla materiales ante la falta de recursos. “Y no tenemos muchos recursos, con poco se hace mucho”.

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Vivir y trabajar en medio de la escasez de Cuba

Jordan reconoce que el dinero apenas alcanza: “Trabajas, haces dinero, pero mayormente tienes que comprar comida, tienes que ayudar a la familia”.

En Cuba, incluso las máquinas de afeitar fallan por falta de repuestos. “Los barberos no tienen muchas posibilidades ahora mismo; la máquina no le enciende, tenemos que estar reparando para poder trabajar”.

Aun así, su mensaje es claro: “Que nunca se detengan. Que sigan para delante, nada es un obstáculo; si te gusta, lógralo, que siempre se puede”.

Jordan no sabe si mañana tendrá luz eléctrica en su barbería en Cuba. Pero hoy, con creatividad y resiliencia, intenta mantener vivo su oficio en una isla donde la crisis ha empujado a muchos a considerar la salida como única alternativa.

En la agonía diaria de Cuba, la escasez limita recursos, pero no talento.