En la Ciudad de México , la burocracia pesa más que la urgencia médica. Desde hace tres meses, la hija de María Céspedes, diagnosticada con insuficiencia renal en etapa cinco, vive una cuenta regresiva: necesita una transfusión de sangre urgente para sobrevivir, pero el sistema de salud se la ha negado sistemáticamente.

El escenario de esta crisis es el Hospital de Especialidades “Dr. Belisario Domínguez”, ubicado en Iztapalapa y operado bajo el esquema IMSS Bienestar. Ahí, la atención no es un derecho, es un trámite condicionado.

¿Qué pasa en el Hospital Belisario Domínguez, en CDMX? Tres meses esperando sangre

La salud de la joven se deteriora cada día. Mientras una persona sana mantiene niveles de hemoglobina de 13, ella ha caído a 5.5, un estado crítico que requiere intervención inmediata. Sin embargo, el hospital ha impuesto una barrera infranqueable: sin donadores, no hay transfusión.

“Le urge sangre... hemos llevado donadores y nos los han rechazado”, denuncia María.

La trampa es administrativa: el hospital exige reposición de sangre, pero cuando la familia consigue voluntarios, el banco de sangre los rechaza o los envía a otros hospitales donde tampoco hay fichas, dejando a la paciente en un limbo mortal.

Sin medicamentos: “Tu receta ya caducó"

La falta de sangre es solo la punta del iceberg. La paciente también enfrenta el desabasto total de fármacos. No hay medicamentos especializados como Pregabalina o Sertralina, vitales para su tratamiento, ni tampoco insumos del cuadro básico como Ibuprofeno.

Pacientes entrevistados por Fuerza Informativa Azteca revelaron la táctica del hospital para evadir su responsabilidad: hacen esperar a los enfermos con la promesa de que “llegará el pedido”, y cuando finalmente los atienden, les dicen que su receta ya caducó, obligándolos a comprar todo por fuera.

“El próximo pedido es el 16 de febrero... si no llega, tendríamos que esperar”, fue la fría respuesta que el personal de farmacia dio ante la cámara.

Entre la exigencia de donadores que no aceptan y farmacias vacías, la salud de la hija de María empeora cada día, víctima de una “atención negada” en pleno corazón de la CDMX.