La comida callejera, esa que durante años ha sido sinónimo de sabor, tradición y economía , también enfrenta un encarecimiento. La llamada “vitamina T”: tacos, tamales, tortas y antojitos mexicanos; ya registra aumentos en sus precios de 2025 a 2026, impactando directamente a quienes recurren a estos platillos como opción diaria.

¡Un aumento de locos! Precio de los antojitos mexicanos 2026

De acuerdo con el ANPEC, los tacos de guisado pasaron de 14 a 16 pesos, un incremento de 2 pesos (14.3%).

Los tacos de suadero subieron de 18 a 21 pesos, es decir, 3 pesos más (16.6%). En el caso de los tacos de canasta, el precio aumentó de 14 a 17 pesos, también 3 pesos adicionales (21.4%).

Los tamales no se quedaron atrás: pasaron de 22 a 25 pesos, un alza de 3 pesos (13.6%). Las gorditas subieron de 23 a 25 pesos (8.7%), mientras que las tortas pasaron de 75 a 80 pesos, con un incremento de 5 pesos (6.6%).

Las quesadillas aumentaron de 24 a 27 pesos (12.5%) y los pambazos de 25 a 30 pesos, uno de los incrementos más altos en proporción, con 20%.

Otros antojitos también reflejan ajustes. Los sopes pasaron de 25 a 30 pesos (20%) y la comida corrida subió de 35 a 40 pesos, un incremento de 5 pesos (14.2%). Incluso los huaraches registraron un aumento de 35 a 40 pesos (14.2%).

Estos cambios muestran que ni los platillos más populares y tradicionales se libran del encarecimiento. Comer en la calle sigue siendo una costumbre arraigada, pero hoy implica destinar más dinero para disfrutar de los mismos sabores de siempre.

¿Los aranceles impuestos por Estados Unidos afecta directamente a la gastronomía mexicana?

Sí, los aranceles pueden afectar a la gastronomía mexicana porque encarecen insumos clave como el maíz, el trigo, los aceites y la maquinaria agrícola necesaria para producirlos.

Cuando aumentan los costos en el campo, ese impacto se traslada a toda la cadena: productores, distribuidores, cocineros y finalmente consumidores.

En un país donde el maíz es base de la dieta y de alimentos emblemáticos como la tortilla y el tamal, cualquier presión arancelaria que eleve su precio termina reflejándose en la cocina tradicional y en el bolsillo de las familias, afectando no solo la economía sino también el acceso cotidiano a platillos representativos de la cultura mexicana.