La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha marcado un punto de inflexión en la seguridad nacional.

De acuerdo con reportes oficiales, el capo fue abatido este día durante un operativo de fuerzas federales en Jalisco, lo que ya ha detonado una ola de reacciones violentas en diversas regiones del país.

No solo ha provocado levantamientos, bloqueos y enfrentamientos muy violentos en buena parte del país, sino que pone sobre el tapete otro capítulo que es fundamental: la sucesión en CJNG.

¿Qué pasará con el CJNG?

Oseguera Cervantes llevaba tiempo enfrentando problemas de salud, particularmente padecimientos renales, lo que hacía prever desde hace años una transición de liderazgo, aunque nunca de forma clara ni pública.

Durante el sexenio del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, trascendió que en al menos dos ocasiones las fuerzas federales habrían estado en condiciones de capturarlo.

Pero se optó por no ejecutar dichas acciones para evitar la violencia que hoy se observa. Reacciones que, paradójicamente, resultan inevitables cuando finalmente se golpea la cúpula criminal.

La pirámide del CJNG

El CJNG no es una organización homogénea. Funciona, en muchos sentidos, como una gran franquicia criminal, integrada por múltiples grupos regionales que se han ido sumando bajo un mando central.

Esta estructura le permitió una expansión territorial acelerada, pero ahora representa uno de sus mayores riesgos: una sucesión compleja y potencialmente violenta.

Diversos analistas señalan que existen al menos tres o cuatro figuras clave que podrían disputar el liderazgo, entre ellos personas cercanas al círculo familiar de Oseguera Cervantes y operadores históricos del cártel.

Esta fragmentación podría derivar en luchas internas, como lo visto con el Cártel de Sinaloa. Una guerra entre “Los Mayos” y “Los Chapitos” que dejado decenas de muertes en el norte de México.

Cae el imperio, pero la violencia no cesa

El reto para el Gobierno federal será que este golpe, considerado por muchos como un éxito estratégico, no se quede a medias. Esto con el fin de evitar que el ciclo de violencia se repita.

Por ahora, la presunta caída de El Mencho representa un momento decisivo que, aunque genera incertidumbre, también abre una oportunidad histórica para debilitar de fondo a una de las organizaciones criminales más violentas del país.