La frustración ciudadana alcanza nuevos niveles en México ante la evidente desconexión entre los altos impuestos pagados y la calidad de los servicios públicos recibidos.

Emprendedores, comerciantes y ciudadanos de a pie alzan la voz para cuestionar el destino real de sus contribuciones.

No hay pista de los impuestos en los servicios básicos

Luis se considera un loco emprendedor, desde hace dos años, lanzó este restaurante y la batalla, es por mantener la clientela y para que una buena parte de sus ganancias se vaya al pago de impuestos .

“Yo creo que por lo menos, en 20, 25 por ciento de los ingresos que entran al negocio, fácilmente, se van en impuestos de nómina, trabajadores, de lo que hay que pagar, etc, etc cada año está peor”, menciona Luis Andrés Armendariz, propietario de restaurante.

Y aunque los paga puntualmente, no sabe el destino final de ese dinero: “Yo creo que es la pregunta de los 64 mil, claro, que no, ni idea a donde vaya a parar esto. Lo que sí te puedo decir es que no se ve reflejado en la colonia, ni en la que vivo, ni en la que está el negocio”, explicó Luis Andrés Armendariz, propietario de restaurante.

Las tajadas del gobierno con los impuestos

Pero dejemos que Luis junte sus tributos al gobierno y vayamos con María Teresa, cuya buena parte de su quincena es para sobrevivir y lo poquito que le queda es para darse este gusto culposo del cual el gobierno también saca tajada.

“No acaba donde uno pensaría: en reparar las calles, en las escuelas, la seguridad, en los hospitales. No acá ahí, yo creo que acaba en los bolsillos de los políticos. ¿Qué falta? Seguridad, transporte público, bueno, calles pavimentadas buenas y un servicio de salud digno que si funcione para todos”, mencionó María Teresa González, empleada.

Aquí mismo conocimos a Gabriela, comerciante que paga casi 10 mil pesos de impuestos y quien le manda este recado a los que cobran y se hace la vista gorda.

“Tengo muchísimos baches en la esquina, el árbol que casi se cae, la inseguridad, la semana pasada se robaron una motoneta, no tenemos ninguna patrulla, podemos pasar y no tenemos seguridad”, dijo María Gabriela Moreno, comerciante.

Así, que nadie se haga bolas porque mientras al gobierno le urge encajarle el diente al ciudadano, nada más la seguridad y los servicios básicos son asignatura pendiente.