Los especialistas lo califican como una catástrofe ambiental, porque las estructuras que sostienen al Tren Maya comenzaron a disolverse, lo que pone en riesgo a los acuíferos y la fauna que habita en ellos.
Algunas columnas del tramo cinco de esta mega obra se encuentran en un cenote, hasta el cual llegaron buzos de la organización Sélvame MX y documentaron que las camisas de acero que utilizaron para colar el cemento con varillas y piedras se están disolviendo.
“Encontramos estas columnas, todas oxidándose, patrañas, patrañas, como todas las que se hicieron para montar este proyecto ilegal en la selva”, sentenció Pepe Urbina, de Sélvame MX.
Debido a las negligencias estructurales del Tren Maya, las cimbras ya se empiezan a disolver, así como los tubos exteriores, lo cual es riesgoso porque numerosas columnas estarían en mal estado.
“Eventualmente, vamos a tener algún colapso, eso es un hecho, no sabemos cuándo, si hoy, mañana, cinco años, 10 años, pero va a haber un colapso, eso es un hecho”, afirmó Guillermo D’Christy, de Cenotes Urbanos y Sélvame MX.
En el agua de los cenotes se forman nubes de ácido sulfhídrico, el cual es altamente corrosivo y está dañando el acuífero maya, un patrimonio natural que las autoridades siguen sin defender.
Daños ambientales y sociales, la huella que deja el Tren Maya
Esta no es la primera vez que Fuerza Informativa Azteca (FIA) documenta los daños ambientales que el Tren Maya provoca en los cenotes, desde marzo de 2024 se hallaron las consecuencias de los pilotes en las cavernas .
Las varillas y el concreto provocan la contaminación de los acuíferos, y las estructura que los cubre comenzó a oxidarse, lo que implica un riesgo a futuro. “Están infectando de corrupción, de ignorancia, de impunidad el Acuífero Maya”, sentenció Guillermo D’Christy.
Sin embargo, el Tren Maya no solo tiene un impacto ambiental, también a nivel social, porque hay comunidades que denuncian la falta de consulta para realizar este proyecto de la Cuarta Transformación.
Aarón Enrique Hernández, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental Sureste, explicó que esta obra cambia el sentido socioeconómico de la Península de Yucatán, perjudicando directamente a las comunidades locales y el entorno natural.