En la Cámara de Diputados donde se supone que cada palabra queda grabada para la historia de la nación, este lunes lo que quedó para la posteridad no fue solo una iniciativa de ley, sino un hecho bochornoso para un grupo de diputadas de Morena quienes planearon, con, micrófono abierto, como deshacerse ¡de un chicle!

La protagonista de este episodio fue la diputada de Morena, Yoloczin Domínguez quien caminaba con paso firme hacia la tribuna más importante del país.

Su objetivo era presentar una iniciativa para fortalecer la salud mental en las escuelas. Sin embargo, antes de enfrentarse a los problemas de la psique nacional, tuvo que enfrentarse a un problema mucho más elástico y pegajoso que traía entre los dientes.

Domínguez no iba sola; como es costumbre, un grupo de diputados la escoltaba para darle respaldo. Pero lo que debió ser un cuadro de unidad partidista se convirtió rápidamente en un comité de crisis dental.

Las diputadas María Rosete y Julieta Vences, detectaron que su compañera llevaba un chicle justo cuando estaba a escasos centímetros del micrófono.

Sin embargo, no calcularon la sensibilidad de los micrófonos de San Lázaro , que estaban listos para transmitir.

Entre susurros se escuchó la angustiada advertencia:

— "¡El chicle, el chicle! Ay no, pues ya tíralo ahí... o ahí al lado" — sugirió una de sus compañeras.

Diputada pega su chicle en la tribuna

La diputada Domínguez aplicó una técnica de la primaria: la desaparición táctica del dulce. Con un movimiento rápido y una mirada que buscaba un rincón oculto en la lujosa madera de la tribuna, la legisladora se deshizo del famoso chicle.

Una vez libre de la goma de mascar, y sin que se le trabara la lengua, Yoloczin procedió a dar su discurso sobre la salud mental con una seriedad que contrastaba con el audio previo que ya estaba volando en redes sociales.

Afortunadamente para la infraestructura del Palacio Legislativo, la historia tuvo un final "feliz".

Al terminar su participación, y quizás recordando que medio México la estaba viendo, la diputada no dejó el recuerdo pegado para el siguiente orador y con la misma discreción con la que lo escondió, se llevó su chicle al bajar de la tribuna. Al final del día, la iniciativa se presentó y el chicle se retiró.