La caída de nacimientos en el mundo ya no es una proyección futura, sino una realidad respaldada por organismos internacionales. De acuerdo con el informe World Population Prospects de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) , la tasa global de fecundidad pasó de alrededor de 5 hijos por mujer en 1950 a aproximadamente 2.3 en la actualidad, y continúa descendiendo.

El mismo reporte advierte que más de dos tercios de la población mundial vive en países donde la tasa de nacimientos está por debajo del nivel de reemplazo generacional (2.1 hijos por mujer), lo que implica que, sin migración, la población tendería a disminuir con el tiempo.

Este cambio demográfico traerá más adultos mayores y menos jóvenes en edad productiva, lo que incrementa la presión sobre sistemas de pensiones y salud. Además, podría reducir la fuerza laboral disponible y modificar patrones de consumo y crecimiento económico.

Europa enfrenta mínimos históricos

Datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que varios países europeos registran sus niveles más bajos de natalidad en décadas.

Francia, que tradicionalmente mantenía una de las tasas más altas de la Unión Europea, reportó una reducción reciente en nacimientos, lo que ha impulsado discusiones legislativas para incentivar la maternidad.

Italia y España también presentan tasas por debajo del nivel de reemplazo, mientras que Alemania enfrenta un envejecimiento acelerado de su población.

Asia vive una crisis demográfica más profunda

En Asia, la situación es aún más marcada. Según Statistics Korea, Corea del Sur mantiene la tasa de fertilidad más baja del mundo, cercana a 0.7 hijos por mujer.

Mientras que Japón, de acuerdo con cifras de su Ministerio de Salud, registra mínimos históricos de nacimientos y una población que disminuye año con año.

En China, datos de la Oficina Nacional de Estadísticas reflejan que, pese al fin de la política del hijo único, los nacimientos continúan bajando, en parte por factores económicos y cambios sociales.

América Latina y México también muestran descenso

El Banco Mundial documenta que la tasa de natalidad en América Latina ha disminuido de manera constante desde los años noventa.

En México, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que el número anual de nacimientos ha caído en la última década, mientras que el Consejo Nacional de Población (CONAPO) confirma una reducción en la tasa global de fecundidad.

Este fenómeno responde a múltiples factores: mayor acceso a educación, incorporación de mujeres al mercado laboral, urbanización y cambios en decisiones familiares.

Las medidas más controversiales para enfrentar la baja natalidad

Ante la caída de nacimientos en el mundo, algunos gobiernos han optado por políticas que han generado debate público y críticas de organizaciones civiles.

En Hungría se implementaron exenciones fiscales permanentes para mujeres con cuatro o más hijos y préstamos condicionados a la maternidad, medidas que fueron celebradas por sectores conservadores pero cuestionadas por promover un modelo familiar específico.

Mientras que en otros países, como Polonia, el endurecimiento de leyes sobre el aborto coincidió con discursos oficiales que apelan a la “responsabilidad demográfica”, lo que abrió un debate sobre si las políticas públicas deben intervenir en decisiones reproductivas.

En Asia, Corea del Sur y Japón han destinado millones de dólares en incentivos económicos, guarderías subsidiadas y apoyos por nacimiento. Sin embargo, pese al gasto público, las tasas de natalidad no han mostrado una recuperación sostenida.

China, tras eliminar la política del hijo único, incluso permitió tres hijos por familia, pero la medida no logró revertir la tendencia descendente, lo que refleja que los factores económicos y sociales pesan más que los incentivos directos.