Una amenaza de bomba provocó momentos de tensión a bordo de un vuelo de Turkish Airlines que cubría la ruta de Estambul a Barcelona, obligando a la aeronave a realizar un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto de El Prat.

Las autoridades españolas confirmaron que, tras una exhaustiva revisión de seguridad, no se hallaron explosivos y la alerta fue desactivada, debido a que se trató de una falsa amenaza.

¿Qué provocó el aterrizaje de emergencia en Barcelona?

De acuerdo con información de la policía española y de la propia aerolínea, la amenaza de bomba se originó cuando un pasajero creó un punto de acceso a internet a bordo cuyo nombre incluía una referencia a una bomba.

Este incidente sucedió mientras el avión se aproximaba a Barcelona, lo que activó de inmediato los protocolos internacionales de seguridad aérea. Un portavoz de Turkish Airlines confirmó que la tripulación detectó la anomalía durante el vuelo y que de inmediato notificó a las autoridades, quienes ordenaron el aterrizaje de emergencia como medida de precaución.

¿Qué pasó tras el aterrizaje de emergencia en El Prat?

Una vez en tierra, todos los pasajeros fueron evacuados de una manera ordenada. Elementos de la Guardia Civil española llevaron a cabo una inspección completa del avión, incluyendo el uso de perros entrenados en detección de explosivos, como se observa en videos grabados desde el interior de la aeronave.

Las imágenes, cuya ubicación y fecha fueron verificadas mediante metadatos por agencias internacionales y referencias visuales, muestran el operativo de seguridad en la pista del aeropuerto, mientras el equipaje era revisado uno a uno.

Después de concluir la inspección, las autoridades confirmaron que no existía ninguna amenaza real, por lo que la alerta fue oficialmente cancelada. El operador aeroportuario español AENA informó que, pese al incidente, el Aeropuerto de Barcelona-El Prat continuó operando con normalidad, sin cancelaciones masivas ni afectaciones prolongadas a otros vuelos.

Investigación en curso ante falsa amenaza de bomba y aterrizaje de emergencia

La Guardia Civil de Esapaña anunció que ya se abrió una investigación para identificar a la persona responsable de la amenaza falsa, un delito grave que puede conllevar sanciones penales severas, al poner en riesgo la seguridad aérea y generar pánico innecesario entre pasajeros y tripulación.

Este tipo de incidentes, aunque resulten no ser reales, activan costosos y complejos protocolos de seguridad, además de afectar la confianza de los viajeros.

En una era de conectividad total a bordo, este caso reabre el debate acerca del uso responsable de la tecnología en vuelos comerciales; ¿deberían existir controles más estrictos para evitar este tipo de amenazas falsas?