El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) sigue sin despegar como se prometió, y para los expertos la razón es muy sencilla: la falta de conectividad. A casi cuatro años de su apertura, la terminal aérea sigue enfrentando severos cuestionamientos por los interminables retrasos en sus vías de acceso y el alarmante sobrecosto del Tren Suburbano, consolidándose como otra obra fallida en la planeación del obradorismo.

El problema de origen es que al gobierno anterior se le olvidó ponerle transporte público accesible a tiempo.

Un aeropuerto aislado: Lo inauguraron sin vías de acceso

La historia del AIFA es la de un proyecto construido al revés. Primero se pusieron a edificar el aeropuerto y tiempo después comenzaron a trazar sus vías de acceso. Fue hasta 2020 cuando se les ocurrió conectarlo con la Ciudad de México vía el Tren Suburbano, y las obras empezaron apenas en 2021.

Como resultado, el Felipe Ángeles se inauguró en 2022 sin un tren que le llevara pasaje desde la capital. Sobre esta falta de visión, la analista en temas aeronáuticos Rosario Avilés es contundente: “Cuando se va a planear un tren o un aeropuerto, tiene que haber planeación. Primero estudios, primero analizar y después se hacen. Aquí estamos un poquito al revés, ¿no? Tenemos la carreta adelante de los bueyes”.

El Tren Suburbano: Años de retrasos y promesas rotas

Ante la evidente falta de accesos en la inauguración, comenzaron las promesas. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró en su momento que la obra quedaría lista al año siguiente: “Vamos a terminar este tramo, queremos hacerlo a más tardar en el primer trimestre del año próximo (2023) para poder ir del centro de la ciudad al aeropuerto”.

Llegó el 2023 y la fecha se pospuso para 2024. Al final, el sexenio concluyó y el tren jamás se terminó.

“Llega tarde, llega demorado tras casi tres años de haberse inaugurado aquella terminal fastuosa del Felipe Ángeles... es la consecuencia de haber inaugurado obras magníficas sin la totalidad de la infraestructura que se requería en ese entonces”, advierte Fernando Gómez, experto en el sector aeronáutico.

El escandaloso sobrecosto: Terminó costando el doble

Para no perder la costumbre en los megaproyectos de la administración anterior, el retraso trajo consigo un brutal impacto a las finanzas públicas. La ocurrencia de llevar el Tren Suburbano al AIFA nos ha costado más del doble de lo planeado.

El proyecto pasó de un presupuesto original de 12 mil 479 millones de pesos, a un costo que ya rebasa los 23 mil 968 millones de pesos, y la cuenta sigue sumando.

Sobre este despilfarro y la opacidad que lo rodea, Rosario Avilés lamenta: “Desgraciadamente ya no tenemos mucha información. Ya no tenemos esas herramientas para pedir información de transparencia. Siempre, en todas las vías de comunicación y la infraestructura que se hace, hay un presupuesto, y siempre se exceden”.

Por ahora, lo único que queda es esperar que, tras años de promesas, el tren inicie finalmente sus operaciones a finales de este mes de marzo, en un intento desesperado por llevar más pasajeros a una terminal que sigue aislada.