La madrugada en la CDMX estuvo marcada por dos eventos de emergencia que movilizaron a las autoridades en distintos puntos de la zona central, resultando en daños materiales y personas trasladadas a centros médicos para su atención profesional. Todo mientras dormía .
Percance vial en la colonia Guerrero
El primer incidente tuvo lugar en la intersección que forman la Avenida Paseo de la Reforma y la calle Ignacio López Rayón, situada en la colonia Guerrero, donde se reportó un fuerte percance vial.
En este sitio, el individuo que manejaba un coche de uso privado perdió el control de su unidad, lo cual derivó en una colisión directa contra una estructura de hormigón destinada al alumbrado y una sección de la zona peatonal. Las investigaciones preliminares sobre este suceso apuntan a que el factor determinante del impacto fue el desplazamiento a una rapidez mayor de la permitida, sumado a la omisión de medidas de seguridad necesarias al momento de conducir.
Ante el siniestro, integrantes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana se presentaron de inmediato para establecer un perímetro de resguardo, facilitando así la llegada de los cuerpos de auxilio médico.
Tanto el responsable del volante como la persona que viajaba en el asiento del pasajero recibieron atenciones primarias por parte de los paramédicos, quienes determinaron su traslado a un centro hospitalario cercano mediante una unidad de cuidados prehospitalarios con el fin de realizarles una revisión médica exhaustiva.
Una vez que las víctimas fueron retiradas, personal de la misma institución policial empleó una maquinaria de arrastre pesada, específicamente una grúa tipo brigadier, para remover los restos del automóvil afectado y liberar la circulación en esta importante vía de la metrópoli.
Emergencia por incendio en la colonia Obrera
De manera casi simultánea, otra situación de riesgo se manifestó en la colonia Obrera, específicamente en un inmueble ubicado en el cruce de la calle Antonio Solís y la Avenida Simón Bolívar. Los reportes indicaron el inicio de una deflagración en la parte interna de una vivienda multifamiliar . La gravedad del asunto requirió la intervención conjunta del cuerpo de bomberos capitalino, especialistas de Protección Civil y diversos grupos de apoyo para emergencias. Los agentes policiales procedieron a aislar el sector para garantizar la seguridad de los transeúntes y permitir las maniobras de extinción del fuego.
Debido a la presencia de humo y llamas, varios residentes de la edificación tuvieron que abandonar sus hogares por orden de las autoridades como medida preventiva. Las valoraciones técnicas realizadas tras controlar la situación sugieren que el origen del fuego fue un cortocircuito dentro del departamento.
Afortunadamente, el balance final de este evento no incluyó víctimas fatales ni personas afectadas por la inhalación de gases tóxicos , limitándose las afectaciones únicamente a pérdidas en los bienes muebles y la estructura del sitio. Tras verificar que no existían riesgos adicionales para la población desalojada, las corporaciones de seguridad mantuvieron la vigilancia en las inmediaciones para concluir con el protocolo de atención.