El panorama para la familia Iglesias dio un giro drástico tras el trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico . Este grupo familiar, originario de Ciudad Juárez, Chihuahua, se encontraba en territorio oaxaqueño cumpliendo una labor de servicio social. Sin embargo, lo que inició como un proyecto de ayuda humanitaria terminó en una experiencia dolorosa marcada por la impunidad y las fallas institucionales.
Familia Iglesias denuncia irregularidades tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico que dejó 14 muertos
A casi 30 días de que ocurriera el siniestro, el cual provocó el fallecimiento de catorce personas y dejó a múltiples pasajeros con lesiones, los afectados continúan exigiendo que las autoridades actúen conforme a la ley.
Tres integrantes de este núcleo familiar resultaron directamente perjudicados por el impacto. El pastor José Iglesias, quien encabezaba la expedición, reflexiona con crudeza sobre la magnitud de lo sucedido. Para él, la posibilidad de haber perecido junto a su esposa e hijo es una idea constante, cuestionando el vacío que habría quedado para sus seres queridos de no haber sobrevivido al incidente.
La familia se encontraba en la fase final de su trayecto, emprendiendo el retorno después de haber distribuido calzado, prendas de vestir, juguetes y dispositivos médicos en diversas zonas rurales necesitadas.
Impulsados por una búsqueda de equidad, los Iglesias se han convertido en los primeros en formalizar un recurso legal ante la Fiscalía General de la República. El sustento de esta denuncia radica en la detección de múltiples irregularidades que, a juicio de los sobrevivientes, pudieron evitarse.
El pastor José Iglesias reflexiona sobre el peligro que enfrentó su familia durante el trágico accidente
José Iglesias señala que existieron advertencias previas sobre la necesidad de realizar auditorías y correcciones en la infraestructura, sugerencias que fueron ignoradas por los responsables. El reclamo señala directamente a la corrupción, la falta de inspecciones adecuadas, la utilización de insumos de dudosa calidad y diversas omisiones por parte de quienes debían garantizar la seguridad del transporte.
Las secuelas físicas son otro recordatorio del accidente. Alexis Iglesias, uno de los sobrevivientes, se encuentra en proceso de recuperación tras haber pasado por intervenciones quirúrgicas complejas.
Su diagnóstico incluyó lesiones severas en la rodilla y traumatismos en el cráneo que requirieron la colocación de una placa de titanio. Mientras tanto, el saldo general del percance sigue siendo desolador: más de una decena de hogares se encuentran de luto y cerca de cien personas continúan enfrentando procesos de rehabilitación hospitalaria o intentando retomar sus vidas tras las heridas sufridas.
Buscan sentar un precedente legal para evitar futuras negligencias en el sistema de transporte nacional
La postura de la familia es clara al ejercer sus derechos ciudadanos. Han manifestado que la intención detrás de la demanda no es solo obtener una resolución personal, sino sentar un precedente que obligue a realizar las revisiones técnicas pertinentes.
El objetivo final es evitar que el sistema de transporte nacional sea escenario de otra tragedia provocada por negligencias operativas. Para los Iglesias, aceptar lo ocurrido sin exigir responsabilidades no es una opción, pues consideran fundamental que se realicen las modificaciones necesarias para que ningún otro habitante del país deba enfrentar una situación de tal magnitud.