La tiktoker Julie Theis recibió un aviso legal por parte del equipo jurídico de Justin y Hailey Bieber, motivado por sus constantes análisis sobre la dinámica matrimonial de la pareja. Lejos de ignorar la advertencia, Theis utilizó su plataforma para anunciar una retirada estratégica, confirmando que eliminará fragmentos específicos de su contenido mientras busca asesoría legal.

¿Qué dijo Theis tras la advertencia legal?

En su comunicado más reciente, la creadora de contenido enfatizó que su trabajo se basa en material disponible públicamente y que su intención nunca fue cruzar la línea hacia la difamación. Sin embargo, las celebridades ya no están dispuestas a permitir que se moneticen teorías de conspiración o análisis psicológicos no solicitados sobre sus vidas privadas.

La tiktoker realizó el retiro de videos que el equipo legal de la pareja señaló como potencialmente lesivos para su reputación. Pero Theis sostiene que sus videos son expresiones de opinión personal, un argumento que se enfrenta directamente a las leyes de protección de imagen en Estados Unidos.

¿Libertad de expresión o acoso digital?

Por un lado, un sector defiende la libertad de los creadores para comentar sobre figuras públicas que exponen su vida en medios. Por otro, surge una crítica hacia el "escrutinio excesivo" que puede afectar la salud mental de los artistas, especialmente en una etapa donde la familia Bieber ha pedido respeto por su entorno familiar.

El impacto en la cuenta de Theis ha sido masivo, incrementando su visibilidad pero también colocándola en el ojo del huracán legal. Los expertos en entretenimiento sugieren que este precedente podría obligar a muchos creadores de contenido a ser más cautelosos con el uso de material de celebridades para sustentar teorías personales.

Aunque Justin y Hailey Bieber han mantenido silencio directo en sus perfiles oficiales, la acción de sus abogados envía un mensaje contundente a toda la comunidad de TikTok: existe un límite legal para las "lecturas de lenguaje corporal" y las especulaciones matrimoniales.

La pregunta queda en el aire: ¿Es posible criticar a una figura pública sin arriesgar una demanda millonaria?