Justin Gaethje volvió a colocarse en la cima al conquistar el cinturón interino en el UFC 324, pero su victoria sobre Paddy Pimblett llegó acompañada de un debate inevitable: el nivel fue altísimo, sí, aunque el combate quedó manchado por faltas ilegales que encendieron a la afición.
Respect to @PaddyTheBaddy 👊
— UFC (@ufc) January 25, 2026
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Desde el arranque, el estadounidense impuso ritmo con presión constante y golpes de poder, especialmente cuando logró acorralar a su rival contra la reja, un escenario donde hizo su mejor trabajo y donde se vieron los momentos más dominantes del pleito.
Sin embargo, esa superioridad se vio empañada por continuas acciones ilegales: múltiples piquetes de ojos y también un golpe a la zona inguinal que obligó a detener la acción, situaciones que condicionaron el desarrollo del combate y elevaron la temperatura del evento.
Justin Gaethje enciende la polémica en el UFC 324
La controversia explotó porque, además de los avisos, hubo episodios en los que no se aplicaron sanciones claras, lo que generó críticas hacia el arbitraje y dejó la sensación de que la pelea debió tener otra gestión dentro del octágono, por parte de Marc Goddard.
Uno de los momentos más comentados fue precisamente un piquete de ojos que derivó en un corte y daño visible en el ojo derecho de Pimblett, una escena que se convirtió en punto de discusión mientras avanzaba la batalla y el británico intentaba sobrevivir al castigo.
Aun con todo, el mérito deportivo de Gaethje también estuvo sobre la mesa: en las tarjetas terminó imponiéndose por decisión unánime y se quedó con el cinturón interino, en una guerra de cinco asaltos que, por volumen y agresividad, reforzó su etiqueta de peleador hecho para la violencia.
Paddy Pimblett da un buen espectáculo pese a la derrota
Lejos de derrumbarse, Pimblett encontró momentos para responder en los rounds finales y dejó buenas impresiones cuando el combate entró en su tramo más tenso, conectando combinaciones y elevando su ritmo pese al desgaste y al daño acumulado.
De hecho, en el tercer round el británico logró enlazar ráfagas limpias que incluso pusieron a Gaethje en aprietos por instantes, una señal de que su corazón competitivo apareció cuando más lo necesitaba, aunque no le alcanzó para cambiar el veredicto.