En la NFL, el tiempo no solo se mide en segundos: también se mide en golpes, cicatrices y decisiones tomadas con el estadio encima. En el Super Bowl, donde cada error se paga carísimo, hay quarterbacks que han convertido la experiencia en un arma, ganando el trofeo cuando muchos ya pensaban en el retiro.
Esta lista reúne a los pasadores más veteranos que lograron la hazaña, con año marcador rival y ese detalle de color que explica por qué, en la noche más grande, la cabeza puede pesar tanto como el brazo.
1. Tom Brady (Super Bowl LV, 2021)
Con 43 años (188 días), Brady levantó otro Lombardi al liderar a los Tampa Bay Buccaneers sobre los Kansas City Chiefs, 31-9, en el Super Bowl LV. Un detalle clave de este triunfo fue el contexto.
Esa final Tampa tuvo a su favor el poder jugar “en casa” y Brady aprovechó el escenario como si fuera una extensión de su carrera en Nueva Inglaterra, conectando touchdowns con Rob Gronkowski y marcando territorio desde temprano. Fue una noche donde la experiencia pesó: el plan de juego controló el ritmo y la defensa castigó a Patrick Mahomes, dejando una victoria contundente.
2. Tom Brady (Super Bowl LIII, 2019)
En 2019, con 41 años (184 días), Tom Brady sumó otro anillo cuando los New England Patriots vencieron a Los Angeles Rams por 13-3. Aquel Super Bowl fue una partida de ajedrez: pocas jugadas explosivas, mucha disciplina y una tensión constante porque cualquier error podía decidirlo todo.
Este fue uno de esos partidos donde el quarterback no gana “a gritos”, sino administrando riesgos, viviendo para la siguiente serie y esperando el momento exacto para inclinar la balanza.
3. Peyton Manning (Super Bowl 50, 2016)
Peyton Manning ganó el Super Bowl 50 en 2016 con 39 años (320 días), cuando los Denver Broncos derrotaron 24-10 a los Carolina Panthers. La postal del partido fue la identidad: la defensa de Denver, con Von Miller como pesadilla, cargó el peso del juego y le permitió a Manning operar con margen, sin necesidad de una exhibición estadística.
Este título fue un claro ejemplo de como la veteranía de un quarterback como Manning fue una pieza clave para poder triunfar frente a un mariscal de campo rebosante de juventud y talento como Cam Newton.
4. Earl Morrall (Super Bowl VIII, 1974)
Earl Morrall se coronó en 1974 con 39 años (241 días), guiando a los Miami Dolphins contra los Minnesota Vikings. Este nombre suele pasar “bajo el radar”, pero su presencia en la lista recuerda que la longevidad no siempre se trata de glamour, sino de sostener el nivel mental y la ejecución dentro de un sistema ganador.
Un dato a tomar en cuenta es el hecho de que se trata de una época marcada por un fútbol más físico y de trincheras, en el que la capacidad de dirigir sin regalar el balón era fundamental.
5. Tom Brady (Super Bowl LI, 2017)
En 2017, Brady volvió a ganar con 39 años (186 días), cuando New England Patriots venció a Atlanta Falcons en el Super Bowl LI. Si hay un juego que explica por qué la edad puede ser una ventaja, es éste: paciencia, lectura de coberturas y temple para sostenerse en pie cuando el guion se pone cuesta arriba.
Más allá de la historia conocida, ese Super Bowl se convirtió en un manual sobre cómo sobrevivir emocionalmente a la presión: Brady jugó cada serie como si fuera la única que importara.
6. Mark Brunell (Super Bowl XLIV, 2010)
Mark Brunell ganó en 2010 con 39 años (143 días) como parte de los New Orleans Saints que vencieron 31-17 a los Indianapolis Colts. Aunque no fue el quarterback titular, su presencia en el roster campeón lo mete en esta conversación de veteranos que aportan en silencio: preparación, lectura de defensas en la semana y liderazgo de vestidor.
7. Babe Parilli (Super Bowl III, 1969)
Babe Parilli aparece como campeón en 1969 con 38 años (250 días), en el Super Bowl III entre New York Jets y Baltimore Colts. Es un nombre que conecta con el lado histórico del juego: aquellos Super Bowls no solo definían campeones, también definían credibilidad y narrativa para generaciones completas de fans.
Este partido es recordado por su impacto en la percepción del futbol americano profesional y por cómo cambió conversaciones “de bar” para siempre.
8. Earl Morrall (Super Bowl VII, 1973)
Morrall repitió en 1973: con 38 años (242 días), Earl Morrall ganó el Super Bowl VII con Miami sobre Washington. Su caso aporta valor por la consistencia: llegar a lo más alto más de una vez, a esas edades, implica preparación casi quirúrgica y una relación muy madura con el libreto ofensivo. Estos campeonatos consolidaron la idea de que “no perder” también es una forma de dominar, especialmente cuando la defensa te respalda.
9. John Elway (Super Bowl XXXIII, 1999)
John Elway ganó en 1999 con 38 años (217 días), cuando los Denver Broncos vencieron a los Atlanta Falcons en el Super Bowl XXXIII. Para muchos aficionados, éste fue el título que cerró el círculo: después de años de persecución, Elway llegó como veterano y se fue como campeón, en una narrativa que Hollywood compraría sin regatear.
El detalle de color es esa sensación de “último baile”: cuando un quarterback sabe que está cerca del final, cada snap pesa distinto y se juega con urgencia inteligente.
10. Johnny Unitas (Super Bowl V, 1971)
Johnny Unitas completa el top 10: ganó en 1971 con 37 años (255 días), liderando a los Baltimore Colts sobre los Dallas Cowboys. Su presencia aquí refuerza el mito bien ganado: Unitas es sinónimo de calma, de esos QBs que parecen jugar con un segundo extra porque entienden el partido antes de que ocurra. Su legado se construyó en este tipo de escenarios, donde el quarterback no solo lanza pases: también dirige emociones y silencios.
Aaron Rodgers busca entrar a una lista exclusiva
En estos playoffs, Aaron Rodgers es el nombre que puede sacudir la lista: a sus 42 años, podría convertirse en el segundo quarterback más longevo en ganar un Super Bowl si lo logra este año con Pittsburgh.
Además, Rodgers ya sabe lo que es tocar la gloria: fue campeón del Super Bowl XLV con Green Bay Packers, un antecedente que alimenta la narrativa de que no sería “un milagro”, sino el regreso de un quarterback con pedigrí de campeón. Si lo consigue, la conversación pasaría de “¿aguanta el cuerpo?” a “¿cuánto vale la experiencia?”, porque entrar justo detrás de Brady sería una declaración histórica para su legado.