El astro argentino Lionel Messi volvió a romper el molde. Acostumbrado a hablar poco y decir mucho dentro de la cancha, esta vez el capitán del Inter Miami y de la Selección Argentina se sinceró fuera del campo y dejó una sentencia que sacudió al mundo del fútbol: no se ve haciendo lo mismo que Diego Armando Maradona cuando se retire de las canchas, el rosarino imagina un futuro muy distinto.

En una entrevista íntima con Luzu TV, grabada en diciembre, Lionel Messi dejó en claro que su camino no será el del banco de suplentes. “De Técnico no me veo. Mánager me gusta, pero si tengo que elegir, prefiero ser propietario”, confesó el campeón del mundo, abriendo una ventana inesperada a su vida después del retiro.

Messi quiere construir, no dirigir: el sueño de tener su propio club

Mientras Maradona eligió seguir ligado al fútbol desde la dirección técnica, Messi apuesta a un rol más silencioso, pero igual de ambicioso. Su deseo es crear un club desde cero, darle identidad, y convertirse en una plataforma para jóvenes talentos que sueñan con llegar a la élite, tal como él lo hizo alguna vez desde Rosario.

Arrancar de abajo, darle oportunidades a los chicos y hacer crecer un club”, explicó Messi, dejando entrever una visión a largo plazo que va mucho más allá de los títulos. No se trata de protagonismo mediático, sino de legado. Un proyecto formativo, con raíces y con futuro.

Ese sueño ya dio su primer paso. En mayo de 2025, Messi se convirtió en socio del Deportivo LSM, equipo de divisiones menores en Uruguay impulsado por su amigo Luis Suárez. Una señal clara de que esta idea no es solo una fantasía, sino un plan que empieza a tomar forma.

Más humano que nunca: Messi, su intimidad y el adiós al pasado

La charla también mostró a un Messi auténtico, lejos del personaje inalcanzable. Se definió como “estructurado”, admitió que disfruta la soledad y sorprendió con una frase que se volvió viral: “Soy más raro que la mierda”. Reconoció que le cuesta expresar emociones y que durante su etapa en Barcelona recurrió a terapia para manejar la presión.

También habló de Antonela Roccuzzo, de su familia y del dolor que vivió cuando renunció a la Selección Argentina tras perder tres finales. “Veía los partidos y me quería morir”, confesó, dejando claro que ese episodio lo marcó profundamente.

Hoy, a los 38 años, Messi parece en paz. Disfruta el presente en Inter Miami, no se obsesiona con el futuro y acepta que todo lo que venga será “de arriba”. Eso sí, una cosa quedó clara: cuando deje el fútbol, no seguirá los pasos de Maradona. Messi quiere escribir su propia historia, incluso fuera de la cancha.