En Buffalo no buscaron respuestas lejos. No hubo entrevistas mediáticas ni rumores filtrados. La decisión estaba dentro de casa… y llegó con un apellido que, inevitablemente, genera ruido en la NFL .

Los Buffalo Bills oficializaron este martes a Joe Brady como su nuevo entrenador en jefe, apostando por la continuidad y por una idea clara: no tocar lo que funciona alrededor de Josh Allen. A sus 36 años, Brady firma un contrato por cinco temporadas y asume el mando total de un equipo que siente que está cerca de ese Super Bowl que se les ha escapado durante años.

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La apuesta que lo cambia todo en Buffalo

La promoción no fue casualidad. Brady tomó el control ofensivo del equipo a mitad de la temporada 2023, tras la salida de Ken Dorsey, y el impacto fue inmediato. Buffalo dejó de vivir exclusivamente del brazo de Allen y encontró equilibrio. El juego terrestre dejó de ser decorativo y James Cook se convirtió en un corredor constante, superando las mil yardas por tierra en tres temporadas consecutivas.

Menos presión para Allen, más variantes ofensivas y un ataque menos predecible. Eso fue suficiente para que la directiva entendiera que no necesitaban una revolución, sino un ajuste de liderazgo.

Brady no solo seguirá como head coach sino que también continuará mandando las jugadas ofensivas, una señal clara de que los Bills priorizan la estabilidad.

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Un apellido con historia… y una mente brillante detrás

Para quienes siguen de cerca el futbol americano universitario, este nombramiento no sorprende tanto. Joe Brady fue una de las mentes detrás de una de las ofensivas más dominantes que se recuerdan en el college football moderno.

En 2019, como coordinador del juego aéreo en LSU, diseñó un ataque que terminó invicto (15-0), campeón nacional y que lanzó al estrellato a Joe Burrow, Justin Jefferson y Ja’Marr Chase. Aquella temporada lo convirtió en un genio ofensivo de la noche a la mañana.

Buffalo no quiere empezar de cero

La NFL está llena de ejemplos recientes donde las promociones internas han funcionado mejor que las apuestas “exóticas”. Dallas lo hizo con Brian Schottenheimer y obtuvo una de las ofensivas más productivas de la liga.

Buffalo parece seguir ese camino. Mantener al staff, proteger la relación con Allen y construir sobre una base sólida en lugar de dinamitarlo todo.