La llegada de James Rodríguez a la MLS no provoca el terremoto mediático que muchos imaginaban. No hay presentación grandilocuente ni promesas de largo plazo. Al contrario: el fichaje del colombiano por Minnesota United parece diseñado con freno de mano puesto, como si el club quisiera probar el terreno antes de comprometerse.

Se supo que James Rodríguez firmaría un contrato corto, sin estatus de Jugador Designado y con vigencia limitada hasta después de la Copa Mundial de la FIFA 2026. En otras palabras, Minnesota no apuesta a una resurrección total; apuesta a ver si todavía hay algo funcional en el tanque.

Y esa diferencia es clave.

¿Por qué el físico de James Rodríguez genera tantas dudas en la MLS?

El principal foco de preocupación no es el talento. Ese sigue ahí. El problema es el cuerpo que debe sostenerlo. James Rodríguez no completa una temporada larga desde la campaña 2022-23 con Olympiacos, y desde entonces su carrera ha sido una sucesión de pausas, salidas anticipadas y minutos intermitentes.

Tiene 34 años y cumplirá 35 en julio. En su etapa más reciente con Club León disputó 17 partidos en la Liga MX, una cifra respetable, pero insuficiente para disipar dudas en una liga como la MLS.

Porque la MLS exige más de lo que muchos creen: 34 jornadas, viajes interminables de costa a costa, climas extremos, superficies distintas y una intensidad física constante. No es una liga que perdone la falta de ritmo.

La pregunta no es si James puede brillar en momentos puntuales. La pregunta real es si puede sostenerse semana tras semana.

Un fichaje calculado: Minnesota no compra ilusión, compra evaluación

Desde lo económico, la operación es impecable. Llega libre, con salario contenido y sin bloquear una plaza de Jugador Designado. Desde lo deportivo, es una apuesta conservadora, casi quirúrgica.

James ofrece visión, balón parado y capacidad para decidir partidos con un solo toque. Pero su historial reciente en clubes refleja una constante: impacto intermitente. Bayern, Everton, Olympiacos, León… proyectos que nunca terminaron de consolidarse.

Minnesota parece entenderlo. No lo firma como salvador, sino como experimento controlado.