Uno de los hechos más importantes del deporte nacional se concretó al cruzar el océano atlántico. Dicha hazaña la consiguieron cuatro mexicanas, que se convirtieron en el primer equipo de remo femenino o masculino latinoamericano en conseguir una travesía de dicho tamaño. Fueron 45 días en mar abierto, donde incluso vivieron el ataque de un animal marino. Estos son los detalles del logro.

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¿Cómo fue el viaje de este equipo mexicano que cruzó el océano?

Un recorrido donde aproximadamente se remó durante 4800 kilómetros desde La Gomera en Islas Canarias hasta el Caribe… terminó con 45 días, una hora y 35 minutos de trayecto. El equipo mexicano fue recibido por familiares, conocidos y la prensa que estuvo allí para ver cómo las 4 mujeres mexicanas abrieron el camino para este tipo de actividades deportivas.

Ellas salieron del primer punto el pasado 12 de diciembre y arribaron la mañana del 28 de enero de 2026 al final de su travesía. El evento se transmitió en vivo y tuvo diferentes tipos de dificultades, donde vivieron fuerte oleaje, ráfagas de viento de hasta 60 kilómetros, ajuste de rumbo y el ataque de un pez espada.

El pez perforó el vehículo para formar un hoyo que permitió que el agua entrara a la cabina. Sin embargo, Ana Lucía Valencia lo arregló de inmediato y no hubo mayores complicaciones. Ante eso, la propia Valencia habló del buen equipo que concretaron: “Es increíble, no lo podía imaginar. Es increíble, hicimos un buen equipo y la pasamos muy bien, cuando estábamos cerca fue como: no, vamos a darnos la vuelta".

¿Quiénes son las mexicanas que cruzaron el océano en 45 días?

El nombre del proyecto es Oceanida, y el equipo está conformado por Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel. Con su hazaña se convirtieron en las pioneras en México y toda la región latina de América y al mismo tiempo concretaron una experiencia que probó la capacidad y valentía de todas las involucradas.

Ya en tierra compartieron que cantar y bailar les permitió superar los momentos más difíciles del camino. Y tal como lo platicó Muriel, la convivencia con la naturaleza y los retos diarios les obligó a soportar cada prueba y aprender en el proceso.