El Clausura 2026 apenas comienza y Cruz Azul ya enfrenta un escenario fuera de lo común. La imposibilidad de seguir jugando como local en el Estadio Olímpico Universitario obligó al club a instalarse de manera provisional en Puebla, una decisión que desde el inicio generó incomodidad dentro y fuera de La Noria.
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El traslado constante al Estadio Cuauhtémoc no solo impactó a la afición, también alteró la planificación deportiva. Viajes largos, menos días de entrenamiento y una logística desgastante se sumaron a un calendario exigente que incluye Liga MX y Concachampions. En ese contexto, la directiva empezó a explorar alternativas más estables.
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Hoy, una de esas opciones vuelve a cobrar fuerza: el Estadio Azteca.
¿Por qué Cruz Azul podría volver al Azteca antes de que termine el torneo?
La posibilidad de regresar al Coloso de Santa Úrsula no surge por nostalgia, sino por necesidad. Cruz Azul cuenta con un contrato vigente para utilizar el inmueble y, ante el escenario actual, el club analiza activarlo para la recta más importante del semestre.
La idea sería clara: dejar Puebla tras solo unos meses y mudarse al Azteca a partir de abril, justo cuando se definen los lugares de Liguilla y se juegan las instancias decisivas de la Concachampions. Esto permitiría reducir traslados, recuperar rutinas de trabajo más normales y ofrecerle a la afición un acceso más sencillo a los partidos.
De concretarse, el regreso podría darse desde la jornada 13, cuando Cruz Azul reciba a Pachuca, además de los posibles cruces internacionales que se disputen en casa.
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Un semestre marcado por la presión y la incertidumbre
El arranque del torneo dejó claro que el margen de error es mínimo. La derrota ante León aumentó la presión sobre el proyecto de Nicolás Larcamón, quien además debe lidiar con refuerzos que llegaron tarde, un calendario apretado y cambios constantes de sede.
Volver al Estadio Azteca no resolvería todos los problemas futbolísticos, pero sí eliminaría uno de los factores que más ruido ha generado en el entorno: la falta de una casa fija. Para un equipo que necesita estabilidad urgente, recuperar un escenario conocido podría marcar diferencia en la parte más delicada del Clausura 2026.