Apropiarse del espacio público se ha convertido en una escena tan cotidiana que pareciera legal. Sin embargo, detrás de cada auto estacionado en doble fila, sobre la banqueta o bloqueando un carril, hay una clara violación al reglamento que es ignorada tanto por los ciudadanos como por las propias autoridades, desatando un infierno diario para quienes intentan transitar por la capital.

La problemática paraliza desde zonas escolares hasta rutas de emergencia, dejando a los peatones en el último eslabón de la cadena de movilidad y exponiéndolos a accidentes constantes.

El calvario vial: De Tlalpan a Coyoacán

En la calle Encinos, en la alcaldía Tlalpan, la situación es crítica. La zona alberga una escuela y, metros más arriba, un hospital. El caos generado por vehículos en lugares prohibidos provoca que las ambulancias tengan que echarse en reversa al no poder subir por la vía. A los puestos sobre las banquetas se suman los autos en doble fila, estrangulando el paso.

Esta historia de riesgo se repite en la Avenida Aztecas, en Coyoacán. Ahí, los autos estacionados en batería ponen en peligro directo a peatones y ciclistas. Vecinos de la zona relatan el constante peligro de tener que bajar de la acera y caminar por el arroyo vehicular para poder continuar su camino.

Los tres orígenes del caos

¿Por qué nadie frena esta práctica? Ernesto Morúa, Doctor en Estudios Sociales de la UNAM, señala tres factores clave que alimentan este fenómeno:

  • Deficiente educación vial: Faltan políticas públicas desde el momento de aprender a manejar; se necesitan mejores lineamientos para expedir las licencias de conducir.
  • Diseño urbano rebasado: Las avenidas principales carecen de espacios designados para vehículos de servicio, obligándolos a invadir la vía.
  • Autoridad ausente: Mientras en el centro de la Ciudad de México los castigos tienen mayor seguimiento, entre más se aleja uno hacia la periferia, mayores son las oportunidades de impunidad.

Tráileres y multas ignoradas

Un claro ejemplo de esta lejanía con la ley ocurre en San Juan de Aragón, en la alcaldía Gustavo A. Madero. En las inmediaciones de la planta de selección de basura, camiones y tráileres del servicio de limpieza invaden por completo los carriles extremos. Para los vecinos, esto no solo es molesto, sino que genera un entorno de profunda inseguridad por temor a sufrir asaltos al intentar cruzar.

De acuerdo con el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, la sanción por estacionarse en lugares prohibidos va de los mil 173 a los 2 mil 346 pesos, además de la penalización de un punto en la licencia de conducir. La ley existe y las multas están escritas, pero en la práctica, nadie la respeta y ninguna autoridad la hace valer.